Porque escribir

…“Rinaldo, Rinaldo te estamos esperando, ahora vamos a hacer un tema de Rinaldo, poné más agudo esto”… “Hola, hola, hola, parezco un político. No se escucha parece…Bueno, este, yo voy a hacer un tema que se llama La Niña… Esteeee… La niña es, …esteee… es muy dulce, muy mansa… ¡Que pasa!, ¡que pasa!, hola, hola. Bueno,… escucha la letra porque yo, esteeee, mejor cuando se escribe que cuando se habla... Y después queda, ¡viste!....”

Rinaldo Rafanelli, en concierto de despedida Sui Generis 1975

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miércoles, 31 de julio de 2013

LA OLA - Parte Primera

El alegre y rápido acorde de “rock en la escuela” de The Ramones marca el comienzo de la cinta. Luego comienzan a estructurarse los episodios, un profesor, el mismo que escuchaba a Los Ramones mientras manejaba a su trabajo (nótese el sencillo estampado de su polera), incómodo porque tendrá que dar la cátedra de Autocracia y no la de anarquía, su favorita en un proyecto escolar de una semana de duración.

Jóvenes alemanes y sus dilemas
¿Contra qué podemos rebelarnos? Ya nada tiene valor… todos tienen su propio placer en mente. Falta una meta común a la generación, ese es el espíritu de nuestros tiempos. Esas y otras disquisiciones, flor de declaración de principios del nihilismo posmoderno.

Autocracia: el poder en manos del mismo y minúsculo grupo de siempre que fabrica leyes a su entero beneficio, que se reparte las riquezas de todo un país, que esquilma los bolsillos de la masa incauta hasta el hartazgo, que los endeuda por 20 o 30 años y un día, que los atormenta con el infierno si cometen el delito de sublevarse, que asesina a sus caudillos, que apaga la rabia y la organización con el soma permanente de los medios de comunicación que nada comunican y que también, de manera evidente, les pertenecen. Repito, cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia y esto no es una amenaza en sí misma, aunque sí una ironía, cierre de paréntesis).

El profesor Rainer o simplemente Rainer para sus estudiantes, que lacónicamente, sin gracia ni chispa, va contando las verdades de un estilo de gobierno que no lo representa. Los jóvenes alemanes, entre asumiendo la culpa y/o responsabilidad histórica y críticos respecto de las decisiones tomadas por sus abuelos y bisabuelos en aquellos días, no tan lejanos en el tiempo, tan sólo ayer, tan sólo hace un segundo atrás en la perspectiva del tiempo humano.


Será posible volver al horror?. Para algunos es lo único que le daría sentido a sus vidas, reeditar al tercer Reich, a la superioridad forzosa a través del control total y el exterminio de los inferiores… pareciera ser demasiado fácil, pareciera. Toda autocracia tiene un líder, un único líder cuyo poder y decisiones son incuestionables. Se me imaginan muchas autocracias con este primer requisito (nuevamente la vieja triada del poder). El orden, la disciplina, el respeto a la autoridad, el dominio de sí mismos, el autocontrol, sentir el PODER, correr por mis propias venas produce un efecto peligrosamente satisfactorio, embriagador, convincente a plazo muy corto, y el efecto se reproduce y multiplica exponencialmente en la masa que actúa como un receptor pasivo y hambriento de sentido. Ahora sí las cosas cobran sentido. Si a esto le agregamos una situación económica compleja tenemos el caldo de cultivo para el arribo de un gobierno totalitario o quizás, en el mejor de los casos, de una revolución.

La semana avanza. La comunidad como el pilar en el que se sustenta el poder del líder. El uniforme como una señal de distinción y vínculo. El profesor que se entusiasma con los resultados e interés despertado en sus estudiantes. El ego que se apodera de sus ideas. El sabor dulce de la derrota del otro profesor que eligió la clase de anarquía antes que él, le otorga pasión a su trabajo y cuando un profesor se mueve con los resortes de la pasión, es capaz de mover al mundo, aunque eso signifique caer en un abismo sin fondo como en el caso que nos muestra la cinta señalada.

¡Cómo darnos cuenta que estamos cometiendo un irreparable error! si nuestro ego nos enceguece. Basta solo mirar el diálogo entre Rainer y una de las pocas estudiantes lúcidas que le quedan (Karo) y esta le señala que la situación se le ha escapado de control. Rainer la rechaza invitándola a cambiarse de clase; es el ego ciego y no la perspectiva pedagógica el que está hablando. Luego, como si no hubiese existido un mejor nombre para el cuadro del viejo Hokusai, la Ola avanza y crece incontenible.


Todos necesitamos sentirnos parte de algo, todos buscamos una voz distante que sintonice con nuestra voz para romper la distancia que hay entre un abismo y otro. Después de todo somos animales sociales y la cultura es nuestro hábitat y basta sólo un muchacho con dificultades de comprensión lectora o con problemas afectivos y relacionales como Tim para que se desencadene la tragedia. El adjetivo cuando no da vida, mata, señalaba el viejo Huidobro, aquel rebelde de finos modales y mirada parisina en el siglo pasado y cuando el profesor equivoca el camino, todo lo que haga puede traer funestas consecuencias. Cada palabra mal dicha desata tempestades en la vida cotidiana, en sus propios estudiantes, en su relación de pareja, al otro lado del océano.

La Ola avanza y su caudal aumenta exponencialmente con el tiempo ¿Será capaz de atravesar los diques de contención?. Cuando Rainer reconoce que se han sobrepasado, que han ido demasiado lejos y les pide que vayan a sus casas para meditar lo vivido durante esa eterna semana, la ola golpea y por un segundo arrasa con todo a su paso hasta desvanecerse y convertirse sólo en un mal recuerdo.

FICHA TÉCNICA DE LA CINTA

TÍTULO ORIGINAL: Die Welle
DIRECCIÓN: Dennis Gansel
AÑO: 2008
PAIS: Alemania
DURACIÓN: 107 minutos
GUIÓN: Dennis Gansel, Peter Thorwarth
PRODUCCIÓN: Christian Becker, Nina Maag, Anita Schneider
FOTOGRAFÍA: Torsten Breuer
MÚSICA: Heiko Maile
MONTAJE: Ueli Christen
INTERPRETES: Jurgen Vogel como Rainer Wenger, Max Riemelt como Marco, Jennifer Ulrich como Karo, Frederick Lau como Tim, Christiane Paul como Anke Wenger, Cristina do Rego como Lisa, Elyas M’Barek como Sinan, Jacob Matschenz como Dennos, Amelie Kiefer como Mona, Maximilian Vollmar como Bomber, entre otros.


ESCENA FINAL DE LA CINTA

THE RAMONES - ROCK ROLL HIGH SCHOOL 

sábado, 24 de marzo de 2012

MAROA

CLAVE: PROFESOR DE MÚSICA
La cinta está ambientada en un barrio popular de Caracas, Venezuela, con todo lo que implica vivir en un barrio popular de cualquier ciudad latinoamericana. La música a todo volumen en las calles, colorido, grupos humanos estacionados en cada esquina, balas perdidas en medio de la noche, pandillas, violencia, drogas, grupos religiosos, más drogas, policías corruptos, prostitución, alcohólicos, gente común que intenta sobrevivir en medio del caos, muros rayados, humedad, sabor y acento caribeño en cada esquina.

En este contexto es que se mueve, sobrevive y aprende una niña de 11 años, Maroa. Ella trabaja de “palo blanco” de su abuela, una falsa adivina que abusa de la buena fe de las personas del pueblo, vende estampitas religiosas con la misma convicción que vende revistas pornográficas, lo importante es el resultado final, el producto esencial para seguir sobreviviendo: recolectar algo de dinero que la abuela siempre encuentra insuficiente. La abuela representa, a falta de un padre y una madre conocidos, el único familiar, duro, distante, castigador… pero… ¿quien puede ser de otra manera en contextos tan complejos de sobrevivencia?.

Maroa se mueve en su barrio con solturas, conoce cada calle, cada nombre cada sombra. Uno de aquellos muchachos la invita a ganar algo de dinero de manera más osada y rápida. Ella, acostumbrada a la dureza de la vida, a trabajar duro para obtener una mínima ganancia no rechaza la invitación. Primero en un microbús realizan lo que en Chile llamamos un “carterazo”, un asalto fino a la billetera de un desprevenido viajero, luego cambian de giro y se dedican al robo de radios en autos estacionados. Allí tiene su primera cercanía con el sonido de un clarinete en manos de una potencial víctima. El sonido la sobrecoge, mueve en su interior misteriosos e intrincados mecanismos de relojería nunca antes activados. Algo sucede entre ella y esa música prodigiosa, algo poderoso, que pese a todo no impide que la muchacha le robe el radio del vehículo al apasionado artista. Esa música no la abandona, ahora la sigue a todas partes en el interior de una vieja casetera y de la misma forma que se va sumergiendo en el disfrute de aquellas armonías menos pélvicas que las acostumbradas, va participando en el mundo del robo y en medio de esa tensión la muerte de una víctima precipita los hechos. Ella es detenida, su amigo huye, ella es casi violada por un policía corrupto, luego enviada a un Centro de Reclusión Juvenil y la paradoja, la magia, el destino, el milagro o la sincronía la hacen reencontrarse con aquel que tocaba clarinete, devenido ahora en profesor de música de la orquesta juvenil del lugar. El buen oído de Maroa despierta en interés del profesor y el buen ojo del profesor descubre en la rebelde e indisciplinada muchacha un talento artístico sin igual.
Maroa integra la orquesta juvenil, entre medio vive las tensiones de la vida en encierro, la presión del policía que casi la viola, que busca desesperadamente a su amigo para aplacar en él su sed de poder, su propia tensión interna entre la costumbre de un mundo en el que estaba acostumbrada a vivir y la posibilidad de otro nuevo mundo, inusitado, prodigioso, lleno de variaciones, pero altamente disciplinado representado en su aprendizaje del clarinete y su multiplicidad de sonidos.
El resto es conocido. En esta guerra eterna entre nuestra capacidad creadora y nuestra capacidad destructora, al menos en este caso triunfa la creación, mediado todo por el profesor de música, pieza fundamental en este proceso de auto descubrimiento de la niña-mujer, profesor que de una u otra manera nos hace rememorar al querido profesor Arnaud de la cinta LOS CORISTAS y en menor medida a ese otro entrañable maestro de música de la cinta MR. HOLLAND’S OPUS presentados hace un tiempo en CINE-PEDAGOGÍA.

FICHA TÉCNICA DE LA CINTA
DIRECCIÓN: Solveig Hoogesteijn
AÑO: 2005
PAÍS: Venezuela y España
DURACIÓN: 102 minutos
GUIÓN: Solveig Hoogesteijn, Fernando Castets y Claudia Nazoa
PRODUCCIÓN: Gerardo Herrero y Solveig Hoogesteijn
FOTOGRAFÍA: Alfredo Mayo
MÚSICA: Nascuy Linares
MONTAJE: Carmen Frías
VESTUARIO: Rosa Muñoz
INTERPRETES: Tristan Ulloa (como Joaquín), Yorlis Domínguez (como Maroa), Elba Escobar (como Brígida), Luke Grande (como el policía Ezequiel), Enghel Alejo (como Carlos)

EL ARTE COMO TERAPIA DE VIDA

Hace un tiempo a algunas de nuestras fascinantes autoridades se le ocurrió idear la forma legal de disminuir las clases de historia y las de arte y potenciar con ello las de matemáticas y lenguaje, y no es que tenga nada en contra de las matemáticas y del lenguaje. En realidad una buena parte de mi vida profesional en escuelas he sido profesor de lenguaje y comunicación, pero también he sido profesor de historia y me apasiona tanto como la lectura y creo en el arte como una prodigiosa energía capaz de transformar la vida de las personas. Si la literatura es considerada una expresión artística debo decir que fue precisamente la lectura la que salvó mis días oscuros de una niñez en medio de un barrio bravo-bravo, precisamente en medio del ruido de balas que cortaban la noche en piezas irreconocibles de un rompecabezas marginal y peligroso. Con la lectura yo vivía y dormía. Guardaba mis libros bajo uno de los dos viejos colchones que me servían de precaria cama y leía días enteros y en la noche hasta muy tarde y cuando la luz se cortaba en el barrio (cosa extremadamente ocurrente en esos días) encendía una vela y continuaba, hambriento de palabras, sumergido en historias irrepetibles, viajando en el espacio y en el tiempo, más allá de cualquier real posibilidad.
Suerte para las nuevas generaciones, la “genial??” idea de la autoridad de turno no llegó a concretarse, pero devela, de manera más que evidente, la mirada oficial respecto de la comprensión histórica y del arte y su diversidad de expresiones, lo que también me recuerda a ese video que he subido al blog respecto de la Escuelas y del incesante afán de quienes elaboran las políticas educativas por matarnos nuestra creatividad. El video se llama precisamente “Las escuelas matan la creatividad”, es interesante analizarlo y mayor aún es disfrutar la particular forma de plantear sus ideas del expositor Ken Robinson, que ha venido un par o más de veces a Chile a presentar algunas ponencias.

El arte puede transformar efectivamente si no nuestra vida, nuestra comprensión respecto de las cosas, nuestra mirada. Recuerdo ahora a uno de aquellos tantos jóvenes con los que a diario establezco esos entrañables diálogos creadores en CRC San Bernardo (la cárcel de menores más grande de Chile). El muchacho, conocido como “El Gitano”, aún no cumple 18 años, lleva poco más de un año privado de libertad y aún le quedan un par de años de condena. El sería otro joven más que engrosa las estadísticas de muchachos presos por atentar contra la propiedad privada y hasta podría pasar sin pena ni gloria por el recuerdo en la memoria colectiva de los que ahí trabajamos, pero él tiene algo especial. Cada vez que te saluda te sonríe, te devuelve las palabras con un gesto genuino de agradecimiento, te presta atención, dialoga contigo, se ve mucho más sereno y seguro que la amplia mayoría de sus compañeros. No dudo que ha tenido que ser violento para no ser pasado a llevar en un contexto tan complejo como una cárcel para menores de edad, pero su mirada brilla cuando habla. Pareciera estar cubierto de una energía protectora que lo cuida en medio de la observable tensión de los días y de la invisible violencia de las noches.
Un día empezó a hacerse más conocido, una profesora le regaló una guitarra. El muchacho descubrió que tenía un talento natural para las notas musicales; en un par de meses comenzó a tocar algunas canciones, luego aprendió a sacar sonidos armónicos de una flauta y un día llegó un profesor de violín que comenzó a hacer un trabajo personalizado con el muchacho. Ahora había encontrado a su amada más profunda. Tocaba y tocaba y aún sigue tocando. Ha salido del Centro junto a algún encargado (a) para tocar en algún encuentro formal. Ha participado en las actividades internas de CRC San Bernardo, toca cada día mejor, un profesor le está enseñando a tocar un órgano eléctrico. Es un animal que devora música, ríe, saluda con el mismo brillo de siempre en la mirada, un profesor le consiguió una beca para estudiar, está saliendo a un preuniversitario los días sábados, su vida se estremece, su campo de posibilidades se expande, su perspectiva visual se complejiza, las ideas fluyen cada vez más armoniosas, ha descubierto una certeza y camina con la convicción de que las cosas pueden ser distintas una vez que se abran las puertas de la cárcel y él salga, espero, para nunca más volver.

sábado, 23 de julio de 2011

LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS

CONTEXTO HISTÓRICO DE LA CINTA
De haber triunfado y haberse consolidado la Revolución Social que instaló a España en el corazón romántico y libertario de todo el mundo en la tercera década del siglo XX, la historia del siglo XX en Europa y el resto del mundo hubiese sido otra totalmente distinta. La primera Gran Revolución Social Libertaria de los tiempos modernos. Todo comenzó con la caída del Antiguo Régimen en España y el nacimiento de la Segunda República: El gobierno de los hombres y las mujeres, no ya de la curia, no ya de la élite, ni del ejército, ni de los poderosos de siempre. Hombres y Mujeres dignos en su concepción de seres humanos, libres, capaces de cambiar el curso de la historia, da hacer productivo el campo para todos y no para unos pocos, con una autoridad capaz de darle dignidad a las personas más allá de sus recursos económicos, de hacer leer y escribir donde antes reinaba la oscuridad de las letras, de permitirle el voto a la mujer, de velar por el cumplimiento de los derechos universales, con una educación laica, pública, mixta y obligatoria que veía en la educación el baluarte del nuevo mundo que se estaba comenzando a construir, en cuyas aulas se comenzaban a formar los hombres y las mujeres de la República, los hombres y mujeres libres del mundo.

El 14 de abril de 1931 comenzó la marcha de la Segunda República. Baste sólo analizar los documentos de la época para recordar lo medieval de las relaciones sociales en la España de aquella época, en el campo, en la ciudad, en los pequeños villorrios. Ninguna Reforma era suficiente, ni siquiera el cambio constitucional de diciembre de 1931. Hacía falta la creación de miles de escuelas, fueron ocupadas algunas casas particulares y otros lugares para no creer, mientras se construían las definitivas, todo servía en la medida que pudiese cobijar un grupo humano para educarse. Hacían falta para esas miles de escuelas, miles de profesores con sueldos dignos y una carrera profesional dignificante… Dignidad, nunca antes esa palabra tuvo tanto sentido en el día a día del pueblo español. Hacían falta, del mismo modo, prácticas pedagógicas nuevas y profundas; el énfasis se instaló en el estudiante, en sus procesos de aprendizaje, en su relación con el entorno, en su capacidad y no en su bolsillo, el profesorado debió perfeccionarse, adecuarse a los nuevos tiempos, despertar del letargo, activar sus andamiajes mentales dormidos y oxidados, hacía falta instalar al maestro en el ámbito inasible de la sabiduría, profesor fue siendo sinónimo de cultura, de intelectualidad, de conocimiento, pero también de posibilidad, de transformación, de cambio.

La gran extensión del campo se estremeció también con tanto cambio. En vastos sectores de Galicia, en la zona minera de Asturias, en los campos de Aragón, en Cataluña y otros puntos de la gran España la tierra dejó de ser propiedad privada y exclusiva de los privilegiados de siempre. Ahora la tierra era de todo el que la trabajara, más no de manera independiente y buscando el provecho particular y privado, la tierra se colectivizó en las diferentes organizaciones de campesinos que comenzaron a surgir. Una cinta dramática, pero que se instala precisamente en esta fotografía del tiempo es “Tierra y Libertad” del gran Ken Loach.

El cambio político que significó el advenimiento de la Segunda República fue dando paso en el fragor de 3 años a una Revolución que parecía imparable. Sin embargo el 18 de julio de 1936 comenzaba la asonada golpista del General Franco en las islas Canarias, dando paso al comienzo de la Guerra Civil Española. Luego vendría la tragedia y la épica, las columnas internacionales, la organización horizontal de la FAI y la CNT, el POUM, la guerra interna con el PC prosoviético y por ende estalinista que intenta administrar a su manera la Revolución, Guérnica y los aviones nazis, la heroica Columna de Durruti que en la medida que luchaba hacía Revolución instaurando la sociedad sin clases ni privilegios, la defensa de Madrid, la pérdida de Cataluña, la retirada hacia Francia de los sobrevivientes, las masacres de los vencedores, en fin.

LA CINTA

En el contexto de las películas presentadas en CINE PEDAGOGÍA, probablemente esta es una de las más conocidas. La Lengua de las Mariposas es una cinta ambientada, precisamente en ese espacio de tensión previo a la Guerra Civil. El escenario de la tragedia es Galicia y el año 1936. El hilo conductor de la cinta es la historia de Moncho, un pequeño que comienza su vida escolar tardíamente debido al asma que padece. Con su ingreso a la escuela comienza también el descubrimiento de un mundo más real, fascinante y complejo de lo que hubiese pensado. Moncho es influido bellamente por el viejo profesor ácrata Don Gregorio, un maestro de aquellos que mira a sus estudiantes con profundidad y con un respeto único por la dignidad que cada uno de ellos representa. El viejo profesor se esmerará por enseñar a Moncho todo aquello necesario para que el niño pueda descubrir e interpretar el mundo con sus propios ojos. Le motivará en la lectura, le hará comprender la naturaleza de manera empírica a través de la observación y de la experimentación, la enseñará la mejor forma de acercarse a la niña de sus amores como hacía el tilonorrinco para atraer a su hembra. Poco a poco Moncho superará su temor inicial y se transformará en un estudiante ávido de conocimiento, en un niño que comienza a mirar el mundo y su vastedad, en un “gorrión” que vuela y vuela muy lejos, sólo baste recordar sus ojos cargados de imaginación y sorpresa.

Junto con el episodio penoso que protagoniza Moncho en su primer día de clases de inmediato llama la atención el curso, caracterizado por las diferencias de edades y niveles, al que se integra este joven, tímido, pero vivaz jovencito. Nos hace recordar el curso de ese otro entrañable profesor de la cinta “Le Ecole Buissonniere”, el señor Pascal y nos remite, del mismo modo, a una realidad muy propia de nuestro país en la zona rural.

La cinta se articula en torno a varios puntos significativos. Por un lado en lo ya dicho, la relación pedagógica que Moncho establecerá con su maestro, relación basada en un respeto irrestricto del viejo profesor por el particular proceso de aprendizaje de su delicado pupilo. Del mismo modo su hermano Manuel cobra un bello protagonismo en la medida que se va haciendo dueño de su saxofón y sobre todo cuando encuentra la forma de declarar su amor a una silenciosa niña oriental con las notas que extrae de su instrumento. Manuel viene a ser el puente natural de Moncho y su particular mirada de niño y el mundo cada vez más arbitrario y menos fantástico de los adultos, el hermano mayor será una figura gravitante para que el niño vaya desarrollando su precario sistema de representaciones, su visión particular del mundo con sus categorías, su capital simbólico como diría Bourdieu. Por otro lado está presente la tensión que sacude a toda España en la figura del terrateniente, del sacerdote y de la omnipresente autoridad militar caracterizada en la Guardia Civil, (los 3 eternos poderes), en oposición a los republicanos cuya fuerza es la gente del pueblo, los campesinos. Vemos el colorido, la música, las fiestas, vemos a la parafílica Carmiña y su afición por hacer el amor con su hombre junto a su perro Tarzán, vemos las costumbres de la España rural, vemos las perspectivas políticas, la sutil presencia de la ideología del profesor cuando le presta un libro al “gorrión” y toma, por unos breves segundos, “La Conquista del Pan” de Kropotkin, luego le entregará “La Isla del Tesoro”. Vemos y sabemos que se acerca un desenlace inevitable, una guerra que quisiésemos haber ganado, un momento que quisiésemos nunca hubiese ocurrido, pero que llega irremediablemente. Una plaza atestada de gente, los derrotados, los republicanos, los vencidos que salen de un calabozo y entre ellos el viejo profesor que hacía más daño con su práctica que con su discurso. Vemos a la madre de Moncho tratando de salvar a su familia del terror que se viene a costa de la traición abierta, vemos al profesor y su mirada triste como la de un mundo que se muere y vemos al niño que le grita sin saber aún el significado de las palabras que grita, sin saber tampoco que con su grito termina por abatir el último reducto de esperanza y fe en la especie humana que el profesor abrigaba en su corazón.

Por último es interesante decir que la película está basada en una trilogía de cuentos de Manuel Rivas, compuesta por “La Lengua de las Mariposas”, “Un saxo en la Niebla” y “Carmiña” presentes en el libro“¿Qué me quieres, amor?”.

FICHA TECNICA DE LA CINTA
NOMBRE: La Lengua de las Mariposas
GÉNERO: Drama
DIRECTOR: José Luis Cuerda
GUIÓN: Rafael Azcona, José Luis Cuerda, Manuel Rivas
FOTOGRAFÍA: Javier Salmones
MÚSICA: Alejandro Amenábar
PAÍS: España
AÑO: 1999
DURACIÓN: 95 minutos
ACTORES: Fernando Fernán Gómez como Don Gregorio, Manuel Lozano como Moncho, Uxía Blanco como Rosa, Gonzalo Uriarte como Ramón, Alexis de los Santos como Andrés, Elena Fernández como Carmiña, Tamar Novas como Roque, Celso Bugallo como el Cura.

DISCURSO DE DESPEDIDA DEL MAESTRO


ESCENA FINAL

miércoles, 20 de julio de 2011

LOS CORISTAS

CLAVE: Profesor de música

Esta cinta siempre me ha provocado efectos contradictorios. Por un lado la encuentro, en extremo, parecida en su búsqueda evidente de la emoción fácil, a la otra que presenté hace un tiempo “La Sociedad de los Poetas Muertos”. Por otro, sin embargo, es una cinta que debe estar aquí, en esta reseña que avanza más lento de lo que quisiera, de películas con la clave de profesores (as), maestras (os), educadores que con su energía y su propuesta pedagógica son capaces de alterar, de mover el piso, de producir miradas, de rearticular los paradigmas en sus estudiantes. En este sentido hay mucho hilo que cortar. Por lo demás este espacio (aunque a veces es imprescindible tratar el tema de la fotografía, de la música, el guión, las actuaciones) no es uno de crítica cinematográfica. Aquí lo que nos interesa es construir una necesaria y lo más completa posible reseña de CINE-PEDAGOGÍA.

La cinta tiene como principal protagonista al señor Mathieu, un profesor de música cesante, que es contratado para trabajar de vigilante (en Chile diríamos Inspector de Patio) en una suerte de escuela correccional para niños y jóvenes en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial. La práctica “pedagógica” instalada en la escuela es aquella muy fielmente representada por el profesor de educación física: Acción-Reacción y que su director, un tipo mediocre, un fascista sin estilo, venera con la lógica del que intenta reproducir aquel mundo perdido en ese microcosmos que resulta ser el espacio escolar.
Mathieu se instala con cierta humildad pero con total convicción en esa tensión producida por la vieja y manida estructura del poder y la rebeldía de los postergados, sometidos a castigos a cada instante y de la manera más arbitraria y rebeldes no tan sólo a causa de lo que han tenido que vivir en el mundo exterior sino también por lo que a diario viven en ese espacio, que debiese protegerlos pero que los coarta hasta casi anularlos.
La manera que encuentra Mathieu de seguir la lógica que le determina su corazón es a través de la música, la que él guarda celosamente pero que los jóvenes a su cuidado descubren y miran con cierto interés. La cinta no se detiene en los detalles finos que hacen notable a las grandes películas, no hay un trabajo de personajes y su mundo interior desarrollado con maestría, más bien pasa por muchos lugares comunes en el cine y nos muestra más rápido que la lógica el notable poder de convencimiento de la música para trasformar las vidas de los hasta hace poco irreductibles muchachos, los que ahora entonan como ángeles o interpretan melodías casi con la sencilla prestancia de los niños amazónicos de la cinta “La Misión”.
El hecho de que la cinta esté basada en hechos reales es tan sólo un detalle menor. Aunque en sí la historia no termina de resultar creíble para un ojo experto en la apreciación cinematográfica, para nosotros basta, logra emocionarnos, nos conecta, una vez más, con la magia que se produce cuando nos enfrentamos a un “maestro”, a un pedagogo el que, a través de la sencilla” presentación de su oficio es capaz de transformar la vida de quienes se cruzan, por fortuna, en su camino.
Demás está decir que el acento de la cinta está centrado en la banda sonora, que acompañada de una buena fotografía nos logra instalar en el ambiente semi claustrofóbico que el director quiso resaltar. No por nada gran parte de la cinta está rodada en espacios cerrados, al otro lado de la reja. Hasta es posible intuir que allá afuera las cosas no son tan mejores como creemos acá adentro en medio de la humedad y el encierro casi forzado. Sin embargo hay instalada en la melancólica presentación de la historia un perfume de esperanza, es decir, se instala entremedio de los textos la noción de un mundo mejor, la posibilidad de encontrar un “sitio” allá muy lejos, un lugar único, un espacio ineluctable que sólo nos pertenece a nosotros y al cual irremediablemente hemos de ir, el sitio de nuestro corazón como diría el viejo Don Juan del libro de Castaneda (“Las enseñanzas de don Juan”, para no hacerles más difícil las cosas). El arbitrario mensaje sería algo así como “Hasta en medio del barro o aún en medio de la total oscuridad es posible encontrar un camino y en la medida en que exista ese sendero es que podemos caminar, da lo mismo hacia donde, lo importante es echar a andar”. El motor que logró el milagro de echar a andar esa máquina de sueños fue la música y el señor conductor de esa temporal máquina es, quien otro, el profesor Mathieu.
Hay algunos aspectos de la cinta que sería interesante revisar y analizar en algún momento posterior, por ejemplo el tipo de pedagogía instalada en la escuela-correccional (conductismo teñido de fascismo, por cierto); el sentido de poder que tiende a hermanar la escuela con las lógicas relacionales carcelarias: Escuela-Cárcel, el viejo Foucault dijo mucho al respecto; el tratamiento que se le da al “alumno-problema”, ese que venía derivado de un siquiátrica y que la escuela terminó de hundir; y otros que perfectamente, a la usanza tradicional, pueden quedar como tarea para la casa.

FICHA TÉCNICA DE LA CINTA
NOMBRE: Les Choristes (francés) – Los Coristas (Hispanoamérica) – Los Chicos del Coro (España)
GÉNERO: Drama
DIRECTOR: Christophe Barratier
PRODUCCIÓN: Arthur Cohn, Jacques Perrin, Gérard Jugnot
GUIÓN: Christophe Barratier, Phillippe Lopes-Curval
FOTOGRAFÍA: Carlo Varino, Dominique Gentil
MÚSICA: Bruno Coulais
PAÍS: Francia, Suiza
AÑO: 2004
DURACIÓN: 97 minutos
DISTRIBUCIÓN: Alta Films
MONTAJE: Yves Deschamps
ACTORES: Gérard Jugnot como Clément Mathieu, Jean Bautiste Maunier como Pierre Morhange (niño), Francois Berléand como Rachind, Jacques Perrin como Pierre Morhange (adulto), Maxence Perrin como Pepinot (niño), Kad Merad como Chabert, Marie Bunel como Violette Morhange, Cyril Bernicot como Le Querrec, Simon Fargeot como Boniface

jueves, 28 de abril de 2011

LA SOCIEDAD DE LOS POETAS MUERTOS

Pese a una reticencia que guardo de muy antiguo respecto de esta película y que no vale la pena aclarar, me guste o no, forma parte de esta gran familia de cintas, que señalo en CINE PEDAGOGÍA, de las cuales guardo en carpeta al menos 10 títulos más, algunos de ellos bastante desconocidos y otros que se caen de maduros (Los Coristas, Escuelas de Rock, Descubriendo a Forrester, El Rector, La Ola y otras) así es que aquí la tenemos, en gloria y majestad y con una imagen casi en sepia, aunque tan sólo han pasado poco más de 20 años desde su estreno, que trae muchos recuerdos, sobre todo a quienes hemos pasado tímidamente la barrera de los 40.

“La sociedad de los poetas muertos” es, primeramente, la novela homónima de Nancy Kleinbaum, de cuyo texto Tom Schulman realizó el guión que, finalmente, bajo la dirección de Peter Weir fue llevada al cine.


La cinta, puesta en escena en 1989 y ambientada en 1959, nos sitúa en el ultraconservador colegio Welton, al que llega John Keating, un antiguo estudiante egresado de sus aulas, a realizar clases en el departamento de inglés. Este profesor, interpretado por Robin Williams despertará, a través de la acción poética, a sus estudiantes del letargo intelectual en el que estaban sumidos, formando parte de la clase privilegiada, preparándose para asumir puestos de poder, reprimiendo cualquier pensamiento o interés que se alejara de la senda trazada por sus familias, viviendo vidas artificiosamente vacías de emoción y pasión, vidas fabricadas por otros, vidas en las que la maravilla de vivir sólo consistía en subir y subir los peldaños del escalafón social y luego mirar al mundo desde la altura, desde el poder. Es esta la realidad que el profesor Keating alterará radicalmente. Los muchachos aprenderán a sentir las vibraciones, los pulsos más íntimos de su ser, comenzarán a vivir los días con una nueva sensación de búsqueda, de apetito, de aventura, de rebeldía y libertad y comenzarán a sentir lentamente que son, por fin y quizás por un maravilloso y efímero instante, dueños absolutos de sus vidas.

A lo largo de la cinta se va desarrollando este proceso de profunda influencia desarrollado por el profesor. A poco de andar la película vemos probablemente uno de los momentos más bellos, decidores y profundos, cuando el maestro los invita a salir fuera de la sala y comienza una clase diferente, basada en la reflexión respecto de sí mismos, del sentido que debiesen darle a sus vidas, del aprovechar cada momento para no arrepentirse más tarde, cuando ya no haya remedio y la muerte borre todas las huellas de un paso sin matices por la vida. CARPE DIEM es la consigna, aprovechar cada momento, vivir la vida con vigor, con pasión, con fuerza arrolladora, respirar profundo y no dejarse llevar tan sólo por lo que otros desean, aprender a construir una historia propia, única e irrepetible, ser uno mismo con su propio peso y su propia gravitancia y sus propios instrumentos de cartografía, ser algo más que un número, una cifra, una pieza más de un gran e inacabado puzzle, ser algo más que otro ladrillo en la pared, como refrendaría el viejo Waters.

Otro momento de antología se da en la siguiente escena, me parece que en la segunda clase, cuando el maestro los invita a leer del libro de literatura su introducción, en la que vemos una rígida y muy académica explicación respecto de lo que es la poesía. Tras la lectura les pide arrancar las hojas con esa introducción, ¡Basura! Eso es lo que resulta ser esa explicación. ¡Cómo es posible explicar el proceso creativo sin pasión alguna, cómo es posible encuadrar, normar, esclavizar aquello que nació para ser libre, para volar en medio de la imaginación como un errante, como un planeta que gira en torno a un sol no descubierto aún por la tecnología humana, como un misterio para el cual la restringida naturaleza humana no encuentra aún explicación. La poesía no se puede explicar, se debe vivir, se debe hacer parte de la piel, se debe respirar con vigor, con pasión, con rebeldía y amor, y eso es lo que los jóvenes estudiantes comienzan a aprender de manera vertiginosa junto a su profesor.
A medida que nuestros ojos se acostumbran a la narrativa, vemos la transformación que los estudiantes comienzan a vivir en su mirada y en su toma de decisiones, es decir en su Ser y en su Estar en el mundo. Esta transformación es más bien el paso de una actitud de forzada sumisión a una abierta y extrema rebeldía en un proceso que va creciendo gradualmente hasta enfrentar violentamente a los estudiantes con la autoridad, encarnada en la figura del Señor Nolan (Director de la escuela) y el señor Perry (padre de Neil, joven que se debate entre su vocación de actor y la inflexible autoridad de su padre). En la tensión dramática establecida entre la autoridad y los jóvenes, más la influencia cada vez más gravitante del profesor Keating se desarrollan los pasajes centrales de la cinta, la que siguiendo el rigor de todo drama hecho a la medida del cine norteamericano, terminará con un desenlace lacrimógeno y terrible: Por un lado el suicidio del joven Perry y por otro la expulsión del profesor y la extorsión hacia los estudiantes del colegio Welton, los que deben elegir entre seguir en la “honorable” institución cuyo lema es “Tradición, Honor, Disciplina, Grandeza” o acusar al profesor; terrible, insana, malévola encrucijada que termina sometiendo a todos los jóvenes salvo a Charlie Dalton, el único que se niega a firmar el oprobioso texto impuesto por el director Nolan y por cuyo acto de grandeza es expulsado ignominiosamente de Welton: “Travesura, Horror, Deshonor, Excremento”.

En medio de esta tragedia y el cierre de antología, varias imágenes bellas como la reedición de la “sociedad de los poetas muertos” por parte del grupo de muchachos protagonistas de la película. La Sociedad había sido, en los tiempos de estudiante del profesor Keating, la cáfila poética en la que un grupo de jóvenes transformaba el mundo con sus textos y su pasión por vivir. Las reuniones de esta nueva sociedad secreta en la “cueva” logran generar el ambiente de misticismo que toda comunidad necesita para mantener su cohesión y de ahí a obrar la trasformación radical había sólo un par de pasos. Todo comienza a mutar en los ojos de los muchachos, todo parece posible, todo parece cuestionable, todo parece modificable, el amor imposible por una muchacha en virtud del CARPE DIEM se torna un interesante desafío en la figura de Knox, la idea de incorporar muchachas al Colegio Welton se transforma en una bandera de lucha, la broma a lo Andy Warhol de Charles en medio de una asamblea, el vencimiento de la asfixiante timidez por parte de Todd, el despertar de la pasión por el teatro del trágico Neill, la esencia de la vida en la nueva mirada de estos jóvenes.

Finalmente todo vuelve a la “normalidad”. El mismo señor Nolan toma la clase del expulsado maestro mientras llega un sustituto, vuelve a la carga con la manida definición de poesía, alguien golpea a la puerta, es el profesor Keating que quiere sacar sus objetos personales, tensión en la clase, rostros compungidos de los obligados a mentir para guardar las apariencias, segundos eternos que pasan con una lentitud agobiadora, el profesor Keating que se demora más de la cuenta y que parece cansado, derrotado, dolorosamente marchito, que se va y no se va, que los mira casi de reojo, que luego y obligado por el señor Nolan comienza a retirarse, Todd que no aguanta más e intenta explicarle que los obligaron a firmar, El señor Nolan que intenta hacerlo callar, el señor Nolan que impele al profesor Keating a retirarse rápidamente, él que se va y no se va, cuando está por salir de la hasta ese momento interminable sala de clases Todd que se sube a la mesa y le dice “¡Oh Capitán, mi capitán!”, la contraseña sagrada que hermana a los aprendices con su maestro en un abrazo de fuego, la emoción en el rostro de Keating, la rabieta ardorosa de Nolan, la Sociedad de los Poetas Muertos que despierta, se levanta otro y otro y otro más y otro y otro, ¡Oh Capitán, mi Capitán!, Nolan que desaparece del mapa, el ojo de la cámara que mira a los subidos desde abajo, aumentando su estatura en todo sentido, los jóvenes que resarcen la traición forzada con la valentía del que nunca será más esclavo, la mirada clásica de Robin Williams cuando nos quiere emocionar, las “gracias muchachos, gracias” del emocionado profesor, la derrota, la eterna, clásica y agotadora derrota que se transforma, por fin y por un breve instante, en gratificante victoria, la música de Maurice Jarre, el mismo de Dr. Zhivago, los créditos. TELÓN…

FICHA TECNICA DE LA CINTA
NOMBRE: Dead poets society (USA), La sociedad de los poetas muertos (México), El Club de los Poetas Muertos (España)
GÉNERO: Drama
DIRECTOR: Peter Weir
GUIÓN: Tom Schulman
FOTOGRAFÍA: John Seale
MÚSICA: Maurice Jarre (Autor de la música de Dr Zhivago, Ghost, El Tambor de Hojalata, Pasaje a la India, Gorilas en la Niebla, entre un largo número de bellas producciones)
PAÍS: E.E.U.U.
AÑO: 1989
DURACIÓN: 129 minutos
ACTORES: Robin Williams como John Keating, Ethan Hawke como Todd Anderson, Kurtwood Smith como el señor Perry, Robert Sean Leonard como Neil Perry, Josh Charles como Knox Overstreet, Gale Hansen como Charles Dalton, Dylan Kussman como Richard Cameron, Allelon Ruggiero como Steven Meeks, entre otros.

VIVIR de la Sociedad de los poetas muertos.
Por Walt Whitman

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte. Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas....
Vive con intensidad tu vida y no dejes nunca de soñar...
Walt Whitman

martes, 8 de febrero de 2011

MENTES PELIGROSAS

La mente es un músculo peligroso. Un músculo que cuando entra en acción nos permite rebelarnos contra toda forma de opresión, evidente o soterrada, convertirnos en insumisos, abandonar la obediencia ciega, tomar nuestras propias y profundas decisiones, más allá de la moda, más allá de la imagen parcelada de sociedad que la televisión nos instala en la retina día a día, segundo a segundo. Cuando nuestra mente entra en acción con todo su potencial, tiemblan los cimientos del antiguo-nuevo orden, nos tornamos peligrosos, políticamente incorrectos, destemplados, hiperventilados y otros tantos eufemismos que ocultan lo único verdadero: que nos hacemos dueños, por fin, de nuestras ideas… y comenzamos la lenta tarea de recuperar nuestras acciones.

La cinta Mentes Peligrosas, una más de aquellas que presento en CINE-PEDAGOGÍA, nos instala varias premisas interesantes de ser analizadas y puestas en práctica en nuestro cotidiano Hacer Pedagógico. En primer lugar nos sitúa en un contexto complejo de extremos socioculturales en los cuales las carencias sociales, la marginalidad y la falta de perspectivas son el caldo de cultivo para el hastío, la inercia, la violencia innecesaria, la pérdida del tiempo, el Ser y Estar sin sentido, el vivir en la superficie, mirando con muy poca profundidad lo que ocurre con nuestra vida y nuestro entorno, nuestro habitus que nos nutre y nos hace actuar de determinada manera, aún sin tener plena conciencia de nuestras decisiones.

Una vez más es la labor del educador, en este caso encarnado por la siempre dulce Michelle Pfeiffer, devenida en la primeriza maestra de literatura inglesa Louanne Johnson, la que logra estremecer a los estudiantes y les devuelve la capacidad de conducir sus propias vidas y de tomar decisiones estructurales.

La maestra deberá enfrentar el fracaso de otras profesoras, deberá sobreponerse a su propio fracaso inicial y buscará “encantar” a sus estudiantes a través de algunos ejercicios de karate y enseguida aplicará un método bastante poco convencional: los hará leer poesía de Bob Dylan y Dylan Thomas (y con eso ya se ganó varios cielos) y conectará las letras de esos poemas con su vida cotidiana. Del mismo modo partirá aprobando a todos sus estudiantes, ellos solamente tendrán que mantener esa aprobación realizando los ejercicios entregados por la maestra. Se conectará con sus estudiantes en una dimensión afectiva a la que no estaban acostumbrados, visitará las casas de algunos, se ganará su confianza, hará un trabajo especial con el líder del grupo escolar, establecerá un sistema de recompensas por logros, instalará el concepto de “elección”, para que los muchachos y muchachas se reconozcan responsables de sus decisiones, instalará la idea de que la mente es como un músculo que mientras más se desarrolla, mayores proezas será capaz de lograr.

ALGUNAS CRÍTICAS
La cinta no es, probablemente, de las mejor logradas, en este ámbito del CINE-PEDAGOGÍA. El ritmo se pierde con facilidad, la intensidad dramática no convence del todo y hay otras cintas, que usando la misma carga argumental, logran un efecto mucho más completo en el desarrollo del mundo interior de los personajes (baste sólo recordar “Escritores de la Libertad”. Del mismo modo, algunos podrán discrepar abiertamente del excesivo apego a las estrategias conductistas (sistema de premios-incentivos según logros, etc.) En fin, siempre habrá leños sueltos para alimentar esta hoguera.

Yo recuerdo que hace algunos años implementamos en una escuela que ayudé con todo mi amor de educador a levantar, y de la que fui ignominiosamente expulsado luego de 5 años de ejercicio docente, un sistema de trabajo que consistió en abandonar lo más posible el uso de notas en las calificaciones. Comenzamos a usar otros criterios: Logrado, medianamente logrado, etc. pero no usamos notas. A los estudiantes les pareció algo raro el sistema, muchos querían ver sus 7 en franca competencia con las notas de los otros, pero en el fuero interno de los mayores, creo yo, ya estaba instalada la idea de que a escuela nueva con profesores locos como nosotros, cosas locas como la carencia de notas debían pasar. Los que no nos perdonaron la audacia y no nos dejaron continuar con el plan fueron los padres y apoderados, ¡cómo podía habérsenos ocurrido esa bestialidad!, Recuerdo también con exacta claridad que esos mismos padres juzgaban la seriedad de una clase por la cantidad de hojas colmadas de materia que los niños se llevaban a casa, la proporción era la siguiente: a mayor cantidad de materia en el cuaderno, tanto mejor era la clase; mientras menos materia e información en los cuadernos, mayor posibilidad de dudar de la seriedad y calidad del maestro. Nosotros, que destinamos gran parte del primer año a resolver otros problemas anexos a los procesos de aprendizaje tradicional (motivación, establecimiento de lazos afectivos, reencantamiento con la educación y la institución escolar, establecimiento de acuerdos de convivencia, reconfiguración de la figura del maestro a la que la mayoría de los jóvenes simplemente odiaba luego de tantos malos tratos recibidos por los malos educadores, reconfiguración de sus sensaciones de logro luego de tantos y tantos fracasos, en resumen, muchos ejercicios alternativos y sociopedagógicos y menos materia en los cuadernos, es decir, mucha crítica por parte de algunos apoderados.

A veces, el mayor desafío para un educador no está precisamente al interior de la sala de clases sino en el espacio circundante. Para la profesora Johnson se tradujo en la muerte de un joven en virtud de la distancia insalvable entre la dirección de la escuela y los estudiantes y, por cierto, en el cero interés que su propuesta pedagógica despertó en la abuela de unos jóvenes que abandonaron su clase; para nosotros pese a aquellas iniciales críticas, se tradujo en un mayor compromiso de trabajo, cargado de pasión y amor por el camino que creíamos correcto.

FICHA TÉCNICA DE LA CINTA
NOMBRE: Dangerous Mind. Mentes Peligrosas (ESPAÑA). Escuela del Vicio (MEXICO)
DIRECCIÓN: John N. Smith
PRODUCCIÓN: Jerry Bruckheimer, Don Simpson
DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Donald Graham Burt
GUIÓN: Ronald Bass
FOTOGRAFÍA: Pierre Letarte
MONTAJE: Tom Rolf
PAÍS: EEUU
AÑO: 1995
DURACIÓN: 96 minutos
ACTORES: Michelle Pfeiffer como Louanne Johnson, George Dzundza como Hal Griffith, Renoly Santiago como Raúl Sanchero, Wade Dominguez como Emilio Ramírez, Bruklin Harris como Callie Roberts, John Neville como Salonero

VIDEO TRAILER DE LA CINTA



BOB DYLAN - MR TAMBOURINE MAN



MR TAMBOURINE MAN
Hey! Mr. Tambourine Man, tócame una canción
No tengo sueño y no voy a ninguna parte.
Hey! Mr. Tambourine Man, tócame una canción
En el cascabeleo de la mañana te seguiré.

Aunque sé que el imperio
De la tarde ha vuelto a convertirse en arena,
Se ha desvanecido entre mis manos,
Me ha dejado a ciegas, de pie, pero sin dormirme aún.
Mi abatimiento me asombra, estoy plantado en mis zapatos,
No hay nadie a quien tenga que ver
Y la antigua y vacía calle está demasiado muerta para soñar.

Hey! Mr. Tambourine Man, tócame una canción
No tengo sueño y no voy a ninguna parte.
Hey! Mr. Tambourine Man, tócame una canción
En el cascabeleo de la mañana te seguiré.

Dame una vuelta en el torbellino de tu nave mágica
Me han despojado de mis sentidos, mis manos no sienten al apretar,
Los dedos de mis pies demasiado entumecidos para caminar,
Esperan solo a las suelas de mis botas
Para empezar a vagar.
Estoy listo para ir a cualquier lugar,
Estoy listo para desvanecerme
En mi propio desfile, lanza el hechizo de tu baile hacia mí,
Prometo seguir bajo él.

Hey! Mr. Tambourine Man, tócame una canción
No tengo sueño y no voy a ninguna parte.
Hey! Mr. Tambourine Man, tócame una canción
En el cascabeleo de la mañana te seguiré.

Aunque puedas oír la risa, girando,
Balanceándose locamente a través del sol,
No está dirigida a nadie, simplemente escapa a la carrera
Y, excepto el cielo, no hay ningún cercado a la vista.
Y si oyes rastros borrosos de un saltarín carrete de poesía
A tiempo con tu pandereta,
No es más que un harapiento payaso ahí detrás,
Yo no le prestaría atención,
No es más que una sombra lo que ves que él persigue.

Hey! Mr. Tambourine Man, tócame una canción
No tengo sueño y no voy a ninguna parte.
Hey! Mr. Tambourine Man, tócame una canción
En el cascabeleo de la mañana te seguiré.

Después llévame desapareciendo
A través de los anillos de humo de mi mente,
Hasta las neblinosas ruinas del tiempo,
Más allá de las hojas congeladas,
Los embrujados, asustados árboles,
Fuera, a la playa ventosa,
Lejos del estrafalario alcance de la loca tristeza.
Si, a bailar bajo el cielo de diamante,
Moviendo libremente una mano.
Silueteado por el mar, rodeado por las arenas del circo,
Con todos los recuerdos
Y el destino conducido profundo bajo las olas,
Déjame olvidarme de hoy hasta mañana.

Hey! Mr. Tambourine Man, tócame una canción
No tengo sueño y no voy a ninguna parte.
Hey! Mr. Tambourine Man, tócame una canción
En el cascabeleo de la mañana te seguiré

jueves, 6 de enero de 2011

ESCRITORES DE LA LIBERTAD

Este film, al igual que la mayoría de los que aquí presento en CINE PEDAGOGÍA, mantiene la clave, la matriz argumentativa que se repite, aunque siempre con leves o profundos matices, de un curso insoportable, el que a la llegada de una nueva profesora o profesor logra modificar su conducta y transformarse en un curso modelo. Los matices lo dan la raíz “basado en hechos reales” y los altos índices de violencia, discriminación y segregación que vivían a diario los estudiantes con los que comienza a trabajar esta maestra.

La trama es sencilla, entonces. Erin Grunell, una profesora recién titulada, interpretada por la siempre sugerente Hilary Swank, sin experiencia pedagógica previa, con un padre millonario que esperaba “algo más de ella” que trabajar de profesora y un marido casi arquitecto que nunca terminó de titularse, llega a la Escuela Wilson en la zona de Long Beach. La escuela, de alto nivel y buena fama, obligada por las autoridades educativas del condado debe implementar un programa de estudios integrado, es decir, debe acoger a estudiantes de sectores vulnerables, algo así como que al Instituto Nacional se le obligue a aceptar a estudiantes (no los mejores) de algún colegio municipal de La Pintana, o de un CEIA, o de los Talleres Pre vocacionales o etc. Algo a todas luces interesante, que de hacerse sería un experimento al que habría que prestarle atención y que, en gran medida, rompería con la lógica de exclusividad y segregación que se plantea al elegir sólo a los mejores… Así cualquiera…, en fin.

La profesora va con toda su energía, con todas sus ganas de crear cosas nuevas y ser un aporte. El problema es que aparte de sus ganas no tenía más conocimiento de la realidad ni más comprensión de las tensiones sociales en la que se movían sus estudiantes que un ciudadano común. El choque con la realidad es violento, brutal. Muchos y muchas educadoras, en ese momento de tensión máxima, deciden dar un paso al costado, se reconocen incapaces de generar un trabajo en esas condiciones, comienzan a desarrollar una postura derrotista y buscan y encuentran culpables donde sólo hay víctimas. Ella está hecha de otra madera, de aquella que tanto necesitamos hoy en día. Ella mira más allá de lo evidente. Ella es capaz de conectarse con toda su energía y pasión con la pasión y la energía de sus estudiantes. Ella deja de lado el concepto de la profesora que da sólo y tan sólo su clase para asumir la acción pedagógica con toda su complejidad.

Para generar movimiento pedagógico en situaciones de alta vulnerabilidad como la de la cinta, es necesario algo más que la materia que está dormida en los libros, es necesario involucrarse con los estudiantes, penetrar en su sistema de representaciones, escuchar y escuchar, compartir sus necesidades, caminar con ellos por las calles de sus barrios, hacerlos reconocerse, hacer que miren en lo profundo de su ser, que observen de manera crítica su realidad. Ese paso trascendental establece la profunda diferencia entre un profesor que mira su trabajo en perspectiva y le otorga a la educación una carga poderosa de movilidad social y aquellos que sólo hacen su trabajo.

La maestra Grunell, a través de sencillos y concretos juegos, hará que sus estudiantes vean no a través de sus diferencias, que ellos marcaban hasta el cansancio, sino a través de los elementos comunes a toda vida de pobreza. En ese sentido les otorgará una perspectiva de grupo que nunca antes habían tenido. Las diferencias exteriores (color de ojos, de piel, origen racial) se anulaban en las similitudes de lo cotidiano, en la violencia que todos padecían a diario, en la pobreza y sus consecuencias, en la marginación compartida en aquella bendita tierra de la leche y la miel. El hilo conductor que atraviesa toda la cinta está determinado por una comparación respecto de los horrores provocados por la ”pandilla” de los nazis y su propia vida de pandilleros, por la lectura de “El diario de Ana Frank” y por su propio trabajo de escritura en cuadernos que la profesora les regala para que narren lo que se les ocurra. La experiencia resulta ser todo un éxito, tanto que se extrapola al aula, creando la profesora y sus estudiantes una Fundación, con el objeto de dar a conocer el método pedagógico que la profesora implementó con sus estudiantes.

FICHA TECNICA DE LA CINTA

NOMBRE: Freedom Writers. Diarios de la Calle o Escritores de la Libertad
DIRECCION: Richard LaGravenese
AÑO: 2007
GUIÓN: Richard LaGravenese; basado en el libro “The Freedom writers diary” de Freedom Writers y Erin Grunell
PRODUCCIÓN: Stacey Sher, Danny de Vito y Michael Shamberg
FOTOGRAFÍA: Jim Denault
MÚSICA: Mark Isham
MONTAJE: David Moritz
DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Laurence Bennett
VESTUARIO: Cindy Evans
INTERPRETES: Hilary Swank (Erin Gruwell), Patrick Dempsey (Scott Casey), Scott Glenn (Steve Gruwell), Imelda Staunton (Margaret Campbell), April Lee Hernandez (Eva)

VIDEO ESCRITORES DE LA LIBERTAD 1


VIDEO ESCRITORES DE LA LIBERTAD 2



MÁS INFORMACIÓN RESPECTO DEL PROYECTO

http://miheroe.org/hero.asp?hero=Erin_Gruwell
http://www.scribd.com/doc/16466936/Los-Escritores-de-La-Libertad

lunes, 1 de noviembre de 2010

AL MAESTRO CON CARIÑO

CLAVE: Ingeniero que se hace profesor a la fuerza y descubre su talento
CONTEXTO HISTÓRICO DE LA CINTA
Corre la vertiginosa década de los 60, 10 años que revolucionarían la forma que tenemos de entender el mundo, que le darían sentido a frases como Poder Joven, Revolución de las Flores, Revolución a secas, Libertad, Rebeldía. Los que avanzamos a paso lento por la senda de los 40 años, somos hijos ilustres o tal vez nietos prematuros de aquellos momentos vertiginosos. Nuestros padres se conocieron escuchando las guitarras lúcidas del rock y la fuerza social de la Nueva Canción Chilena, esa música que hablaba de la gente de la tierra, esa gente sencilla que construye los puentes y los altos edificios y produce lo que otros comen en sus pulcras mesas y no figura en la página social de diario alguno y sólo aparece en televisión en la crónica roja de los noticiarios. Así como Chile bullía en un gigantesco despertar social el mundo también se estremecía, el planeta entero vibraba y se sacudían las viejas estructuras de poder.

En ese anterior contexto, en el contexto de la guerra de Vietnam, de los movimientos por la liberación de los países africanos del dominio colonial europeo, de los movimientos guerrilleros en América, de la revolución de las flores en Estados Unidos, del movimiento popular en Chile que llevaría a Salvador Allende a la presidencia el año 1970, de la píldora anticonceptiva que provocaría un destape sexual y traería temas como la liberación de la mujer, de los hippies, de las drogas alucinógenas, de las barricadas en París, de la primavera de Praga, de la lucha por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos y Sudáfrica, de un imperio mundial (el inglés), que comienza a perder su hegemonía en favor de otro imperio mundial (el norteamericano), es que se desarrolla esta cinta y es, precisamente, en Inglaterra donde está ambientada.

RESUMEN DE LA PELÍCULA
Una vez concluida esta sucinta contextualización histórica nos situaremos en el contexto local de la cinta. Son los primeros años de la década de 1960 y un ingeniero de raza negra, al no encontrar trabajo en su área decide incursionar en la pedagogía (esto ya me parece conocido a muchos casos cercanos vistos en CINE PEDAGOGÍA). El hombre en cuestión, de nombre Mark Thackeray (interpretado por Sidney Poitier) acepta el puesto en una escuela pública del Londres obrero, espacio cultural en el que los vecinos, en general, y los estudiantes, en particular, no sólo practican un lenguaje estilo proto cockney, abuelo del punk de los 80, sino también representan el espíritu de la época: rebeldes, contestatarios, groseros, cargados de la rabia proletaria frente a la injusticia del mundo de los poderosos. Thakeray será el blanco (dicho sin asomo de provocar un juego de palabras) de las burlas, de las “emboscadas”, de las humillaciones de sus estudiantes, quienes ven en este forastero a una buena posibilidad para reírse un poco de la autoridad.

Thakeray intentará, a través de métodos tradicionales (llamadas de atención, castigos, amenazas) controlar ese creciente germen de molestia y desgano de sus estudiantes, pero a medida que avanza y fracasa, sólo le queda esperar el milagro de un trabajo “en lo suyo”, es decir un trabajo lo más lejos de una escuela posible. La realidad y la necesidad de sobrevivencia inmediata, sin embargo, lo hace ir lentamente involucrándose en la vida de sus estudiantes y… mis estudiantes ya conocerán el resto del discurso: “dónde un profesor instala las emociones y el afecto como parte de su práctica pedagógica, ahí hay espacios mágicos que se abren entre su universo y el de sus alumnos”.

El ingeniero devenido en profesor se encontrará inevitablemente con una disyuntiva, una duda, una molestia que lo hará tomar profundas decisiones respecto de la forma en que está desarrollando su labor. En un determinado momento las clases dejan de serlo y se convierten en una tortura. A todos nos embargará, probablemente, esta sensación, a algunos ya nos ha pasado en algún momento oscuro de nuestra formación profesional in situ. Lo vital es rearticularse, apelar a la emoción profunda que nos motivó a elegir esta carrera y no otra menos costosa desde el punto de vista emocional. Algunos nunca reconocen el golpe y pasan a engrosar la onerosa lista de profesores gastados, cansados, prejuiciadores, castigadores, que desarrollan un sentido retorcido de la autoridad, que hacen más daño con sus palabras y acciones que beneficios. Otros dan el salto, revisan en profundidad su práctica, acogen la humildad como parte integral de su formación, no dudan en reconocer errores y buscar la mejor forma de resolverlos, reconocen en una clase que no funciona la posibilidad segura de mejora asumiendo su propia responsabilidad, se sienten aprendices permanentes, dudan de las certezas ciegas y arrogantes. Se hacen fuertes de una manera muy intuitiva y son capaces de llevar a la práctica sus nuevos descubrimientos, esos son los imprescindibles diría en clave pedagógica Beltolt Brecht.

Thakeray resuelve el acertijo, colapsa una posibilidad diría un seguidor de las lógicas cuánticas; colocado en su propio tránsito histórico elegirá lo nuevo, lo no inventado, será el creador de su propio método, con lo cual se constituirá, con todos los pergaminos, en un pedagogo, y su método moverá los cimientos de las vidas de sus estudiantes, como suele suceder cuando detrás de un profesor cualquiera se esconde una profunda y arrolladora pasión cuyo cauce es la educación. Thakeray tiene, entonces, su momento de insight, es decir aquella experiencia profunda que lo hace “mirarse hacia adentro” y cobrar una mirada más amplia de lo normal, una mirada abarcadora que lo lleva a elegir en esa disyuntiva de las decisiones, el camino correcto.

DATOS DE LA CINTA
Título Original: To Sir with love. Rebelión en las Aulas (España)
Duración: 01:44:56
País: Reino Unido
Año: 1967
Director: James Clavell
Guión: James Clavell (Novela: E.R. Braithwaithe)
Fotografía: Paul Beeson
Música: Ron Grainer
Actores: Sidney Poitier, Christian Roberts, Judy Geeson, Suzy Kendall, Ann Bell, Faith Brook, Geoffrey Bayldon, Patricia Routledge, Mona Bruce, Fiona Duncan, Rita Webb, Adrienne Posta, Edward Burnham
Productora: Columbia Pictures
Género: Drama

Les dejo dos videos de la cinta. En el primero podemos ver los últimos minutos de la película con la inolvidable canción que da título a la historia, interpretada por una artista de la época "Lúlú", quien también formó parte del elenco

El segundo video es una versión en castellano, interpretado por una artista peruana de nombre Kela Gates


AL MAESTRO CON CARIÑO (Versión en castellano)
Y pasó el tiempo
Y el colegio tuve que dejar
Con mil recuerdos
Que en mi mente Siempre quedarán
Del profesor que yo me reí
Fue el que me enseñó la realidad … Sí…
Sé que no es fácil olvidar
Ni la luna, ni el cielo, ni el mar Siquiera lo podrá igualar
Ni las estrellas Podrás encontrar
La vida Que él nos da
Por eso canto Y mi mensaje Quiero hacer llegar
Sé que es humilde Más con el alma Se lo voy a dar
Es para usted En nombre de Dios
Es para el maestro con amor
Es para usted Que nos guió
Ni la luna, ni el cielo, ni el mar Siquiera lo podrá igualar
Ni las estrellas Se lo cantarán
Al maestro Con amor…
• Canción “Al maestro con cariño” en la versión española por la cantante peruana Kela Gates con el grupo musical Los Belkings. (Versión en inglés por la cantante Lulú)
Por último, en un próximo envío, les dejaré una selección básica respecto de la música rock y la Nueva Canción Chilena

sábado, 9 de octubre de 2010

MRS HOLLAND'S OPUS

CLAVE: Profesor de Música
La cinta es de aquellas películas presentadas en CINE PEDAGOGÍA que, a quienes hemos convertido este bello oficio de influir a través de la pedagogía en los corazones y en el mundo de las ideas de nuestros estudiantes, nos emociona en lo más profundo de nuestro ser. La última escena, cuando el profesor tras recoger sus cosas luego de ser despedido, se va acompañado de su esposa e hijo y tras oír un ruido en el gimnasio irrumpe en él, es sobrecogedora; no podemos dejar de pensar cómo será aquel día en que la sociedad nos termine transformando en un desocupado por jubilación a nosotros mismos. ¿Seremos recordados con el mismo cariño?, ¿Habremos sido lo suficientemente dignos de nuestra investidura?, ¿Habremos sido realmente significativos para nuestros estudiantes, o seremos uno más en una larga lista de profesores para el olvido?.

El profesor Holland no eligió la pedagogía como primera opción, al contrario. Llegó a ella a través de caminos más complejos, como algunos de nosotros. Descubre su vocación tras otros intentos que terminan de llenar sus inquietudes más recónditas, pues en principio tan sólo vio la labor docente como un medio seguro para ganar dinero y que le permitiría el tiempo suficiente para desarrollar su principal motivación: componer “la obra de su vida”. En su clase de “apreciación musical” descubre su verdadera vocación, pero su experiencia de vida no se traduce tan sólo en la historia de un profesor de música que enseña música a sus estudiantes, él aprende a ser un PEDAGOGO, es decir, un educador que a través de la entrega de su arte u oficio, influye de manera profunda en la vida de sus estudiantes, promoviendo una MIRADA, una forma de ver más allá de lo evidente, proporcionándoles una “brújula” como tan certeramente se lo señala la directora de la es
cuela donde comienza a trabajar.

En la película podemos apreciar varias historias que cobran vida propia pero que no dejan de estar unidas por un coherente y sensible hilo conductor. Por un lado no podemos dejar de pensar que la trama nos cuenta la historia de un educador a lo largo de 30 años de su vida, desde que trabaja como músico en locales nocturnos hasta que jubila de profesor de música rodeado del reconocimiento y el aprecio de compañeros de trabajo y generaciones de estudiantes.
Del mismo modo en el desarrollo de la trama se va generando una creciente tensión dramática en la relación entre Holland y su hijo sordo. Podemos imaginar lo complejo y doloroso que debe ser para un músico convivir, en principio, con un hijo que no podrá apreciar con la misma energía que uno espera su obra. Holland vivió esa tensión y hay que ver la película para saber si pudo resolver de manera satisfactoria ese conflicto. Otro nudo de la historia es la relación de afecto-amor que se va desarrollando entre el profesor y una aventajada, bella y de dulce voz estudiante: Rowena. Rowena es la musa poderosa colmada de hechicería, aquella capaz de modificar el eje de la tierra con tan sólo una mirada suya directo al corazón del hombre artista, basta sólo dar un pequeño paso, basta sólo dejarse llevar por la marea incontenible, por la pasión, por la dulce pasión creadora que todo lo transforma con su lenguaje de manantial. Holland es un artista de una fibra única, sin embargo. Prima en él la reflexión pedagógica, el amor entrañable a su familia, su perspectiva ética que le impide transformar su relación maestro/alumna en algo más visceral.

Mrs Hollad’s Opus, es decir, La Obra del Señor Holland, nos muestra el despe
rtar de la vocación, la maduración pedagógica de un hombre para el que el trabajo docente, en principio, era sólo un trabajo como cualquier otro y, en ese sentido, no generaba posibilidad alguno de un intercambio fluido de ideas y pasión con sus estudiantes, los que reprobaban en gran número su clase y se contagiaban de su antipatía y falta de motivación. Cuando Holland descubre su talento para enseñar, todo en él se revoluciona. Los estudiantes captan su energía, se enamoran de su arte, son capaces de mirar el mundo desde una perspectiva musical y así pasan los años hasta que las nuevas políticas económicas y educacionales deciden descartar el arte en sus prioridades y Holland es despedido, cualquier semejanza con la realidad no es una mera coincidencia.

ESCENAS DE LA CINTA


DATOS DE LA PELÍCULA
DIRECTOR: Stephen Herek
PAÍS: Estados Unidos
GUIÓN: Patrick Sheane Duncan
MÚSICA: Michael Kamen
FOTOGRAFÍA: Oliver Woods
AÑO: 1995
DURACIÓN: 135 minutos
GENERO: Drama
ACTORES PRINCIPALES:
-Richard Dreyfuss como el profesor Glen Holland

- Glenne Headly como Iris Holland, la esposa del profesor
- Jay Thomas como Bill, el profesor de deporte
- Olimpia Dukakis como Helen Jacobs, la directora del colegio
- Jean Louisa Kelly como Rowena, la alumna enamorada
PREMIOS: Nominaciones a los Globos de Oro 1995 como mejor actor para Richard Dreyfuss y mejor guión. Nominación al Oscar 1995 al mejor actor. Premio alfa y Omega 1996 a los valores morales