Porque escribir

…“Rinaldo, Rinaldo te estamos esperando, ahora vamos a hacer un tema de Rinaldo, poné más agudo esto”… “Hola, hola, hola, parezco un político. No se escucha parece…Bueno, este, yo voy a hacer un tema que se llama La Niña… Esteeee… La niña es, …esteee… es muy dulce, muy mansa… ¡Que pasa!, ¡que pasa!, hola, hola. Bueno,… escucha la letra porque yo, esteeee, mejor cuando se escribe que cuando se habla... Y después queda, ¡viste!....”

Rinaldo Rafanelli, en concierto de despedida Sui Generis 1975

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PRESENTACIONES DE CINTAS EN CINE PEDAGOGÍA

lunes, 30 de abril de 2012

7 CUENTOS SUFIS O EL CAMINO DEL DISCERNIMIENTO

La cultura occidental en la que irremediablemente estamos inmersos y que nos ha llevado a más de alguno a entablar esas largas e inevitables discusiones respectos de la naturaleza profunda de nuestro pensamiento (occidental total, precolombino, judeo cristiano que resulta ser lo mismo que la primera opción, indo-ibero-americana, indo-ibero-afro-americana, etc. y etc.), esa cultura totalizante y totalitaria, ligada por cierto a la hegemonía del último imperio sobre la tierra, nos ha privado del gusto y del interés por Oriente y sobre todo del oriente medio o Medio Oriente como acá decimos, territorio en el que el concepto TERRORISMO,es un verbo que se conjuga en presente; terrorismo de un Estado extranjero, opresor, con toda la tecnología moderna de guerra y un inacabable ejército de bisoños soldados que se creen a pie juntillas el discurso del soldado universal que defiende la democracia de occidente… aún dónde occidente es tan sólo una mala palabra.

Es, precisamente, en esa tierra lejana, árida que rememora películas bíblicas de comienzos de abril, que nos recuerda el primer sistema recomunicación escrita, las primeras tablas de la ley, la primera gran cultura según la arqueología tradicional, que seduce a los poderosos con sus fuentes casi inagotables de petróleo, ahí, en ese rincón del mundo y como diría un clásico historiador en la matriz cultural del islamismo, es que se desarrolla uno de los pensamientos más interesantes de aquel golpeado sector: El SUFISMO.

Más largo y engorroso sería, con mi precario conocimiento tratar de explicar con propiedad en que consiste esta forma de vida. Dejo un enlace para los interesados o interesadas.

Los 7 relatos que dejo a continuación recogen las aventuras de un hombre sabio, un maestro de nombre NASRUDIN, personaje ficticio pero en el que está representado con maestría y mucha fineza literaria todo el pensamiento sufí a través de las aventuras de este maestro, cuyo sentido es siempre, aunque no nos demos cuenta de aquello, hacernos mirar hacia nuestro interior, en esa entrañable búsqueda de la luz que habita en nuestras profundidades, búsqueda infructuosa en muchos casos.

Los relatos de NASRUDIN no son para leerlos y desecharlos como una historia sin brillo ni lustre, no son para estudiar su métrica, su estilo o su implacable lógica narrativa, son un desafío para reflexionar respecto de nuestra propia comprensión del mundo en el que habitamos, son un camino certero, como dicen los estudiosos sufis, hacia el discernimiento, es decir, hacia la compresión profunda de las cosas.


LOS 7 CUENTOS SUFÍS
1. NASRUDIN SIEMPRE ESCOGE MAL
Todos los días Nasrudin iba a pedir limosna a la feria, y a la gente le encantaba hacerlo tonto con el siguiente truco: le mostraban dos monedas, una valiendo diez veces más que la otra. Nasrudin siempre escogía la de menor valor.

La historia se hizo conocida por todo el condado. Día tras día grupos de hombres y mujeres le mostraban las dos monedas, y Nasrudin siempre se quedaba con la de menor valor. Hasta que apareció un señor generoso, cansado de ver a Nasrudin siendo ridiculizado de aquella manera. Lo llamó a un rincón de la plaza y le dijo:

—Siempre que te ofrezcan dos monedas, escoge la de mayor valor. Así tendrás más dinero y no serás considerado un idiota por los demás. —Usted parece tener razón —respondió Nasrudin—. Pero si yo elijo la moneda mayor, la gente va a dejar de ofrecerme dinero para probar que soy más idiota que ellos. Usted no se imagina la cantidad de dinero que ya gané usando este truco. No hay nada malo en hacerse pasar por tonto si en realidad se está siendo inteligente.


2. NASRUDIN Y EL SABIO GRAMATICO
A veces Nasrudín trasladaba pasajeros en su bote. Un día, un exigente y solemne sabio alquiló sus servicios para que lo transportara hasta la orilla opuesta de un ancho río. Al comenzar el cruce, el erudito le preguntó si el viaje sería muy movido.

-Eso depende talvez según…- le contestó Nasrudín.
-¿Nunca aprendió usted gramática?
-No- dijo el Mulah Nasrudín. - En ese caso, ha desperdiciado la mitad de su vida. El Mulah no respondió.

Al rato se levantó una terrible tormenta y el imperfecto bote de Nasrudín comenzó a llenarse de agua. Nasrudín se inclinó hacia su pasajero:
- Aprendió usted alguna vez a nadar?
- No – contestó el sabio gramático.
- En ese caso, amigo, ha desperdiciado TODA su vida, porque nos estamos hundiendo!!!

3. ¿POR QUÉ ESTOY AQUI?
Una noche Mulla Nasrudin caminaba por una calle. La calle estaba solitaria y de repente se dio cuenta de que unos hombres a caballo, una especie de tropa se dirigían hacia él. Su mente comenzó a trabajar. Pensó que podían ser asaltantes, que podían matarle. O que podían ser soldados del rey y que podían llevárselo para que prestara el servicio militar o cualquier otra cosa. Se asustó y cuando los caballos y el ruido que formaban se le acercaron, se puso a correr y entró en un cementerio, y para poder esconderse se tumbó en una fosa abierta.

Al ver a aquel hombre corriendo, los jinetes, que eran simples viajantes, se dieron cuenta de lo que había sucedido. Corrieron tras Mulla Nasrudin y se acercaron a la tumba en que estaba. El yacía con los ojos cerrados como si estuviera muerto. « ¿Qué te sucede? ¿Por qué te has asustado tanto de repente? ¿Qué pasa?» Entonces Mulla Nasrudin se dio cuenta de que se había asustado a sí mismo sin motivo. Abrió sus ojos y dijo, «Es algo muy complejo, muy complicado. Si insistís en preguntarme porqué estoy aquí, os lo diré. Estoy aquí por vuestra culpa y vosotros estáis aquí por la mía».

4. CREO QUE USTED TIENE RAZÓN
El Mullah fue nombrado juez. Durante su primer caso, el demandante expuso con tanta persuasión que le hizo exclamar: "¡Creo que usted tiene razón!"

El secretario del tribunal le rogó que demorara su decisión, pues el acusado no había depuesto aún. Nasrudín se sintió tan conmovido por la elocuencia del demandado que al terminar éste su defensa exclamó: "¡Creo que usted tiene razón!"

El secretario no podía aceptarlo: "Vuestra señoría, ambos no pueden tener razón. "-¡Creo que también usted tiene razón!" -dijo Nasrudín.

5. LA BANDEJA DE HOJALDRE
Un sabio forastero llegó a Aksehir. Deseaba desafiar al hombre más docto de la ciudad y le presentaron a Nasrudin. El sabio trazó un círculo en el suelo con un palo. Nasrudín cogió el mismo palo y dividió el círculo en dos partes iguales. El sabio trazó otra línea vertical para dividirlo en cuatro partes iguales. Nasrudín hizo un gesto como si tomara las tres partes para sí y dejara la cuarta para el otro. El sabio sacudió la mano hacia el suelo. Nasrudín hizo lo contrario.

Se acabó la competencia y el sabio explicó:

¡Este señor es increíble!, le dije que el mundo es redondo, me contestó que pasa el ecuador terrestre por el medio. Lo dividí en cuatro partes, me dijo "las tres partes son de agua, la cuarta es de tierra". Le pregunté "¿por qué llueve?", me contestó "el agua se evapora, sube al cielo y se convierte en nubes".

Los ciudadanos deseaban conocer la versión de Nasrudín: - ¡Qué tipo más glotón!, me dijo: "si tuviéramos una bandeja de dulce de hojaldre", yo le dije "la mitad es para mí". Me preguntó "¿si lo dividiéramos en cuatro partes?", yo le contesté "me comeré las tres partes". Me propuso "¿si le echáramos pistachos molidos?", yo le dije "buena idea, pero se necesita un fuego alto. Quedó vencido y se fue...."

6. LA RAZON DE LA INACCION
De entre todos los pueblos que el Mullah Nasrudín visitó en sus viajes, había uno que era especialmente famoso porque a sus habitantes se les daban muy bien los números. Nasrudín encontró alojamiento en la casa de un granjero. A la mañana siguiente, se dio cuenta de que el pueblo no tenía pozo. Cada mañana, alguien de cada familia del pueblo cargaba uno o dos burros con garrafas vacías y se iban a un riachuelo que estaba a una hora de camino, llenaban las garrafas y las traían de vuelta al pueblo, lo que les llevaba otra hora más.

"¿No sería mejor si tuvierais agua en el pueblo?", preguntó el Mullah al granjero de la casa en la que se alojaba.

"¡Por supuesto que sería mucho mejor!", dijo el granjero. "El agua me cuesta cada día dos horas de trabajo para un burro y un chico que lleva el burro. Eso hace al año mil cuatrocientas sesenta horas, si cuentas tanto las horas del burro como las del chico. Pero si el burro y el chico estuvieran trabajando en el campo todo ese tiempo, yo podría, por ejemplo, plantar todo un campo de calabazas y cosechar cuatrocientas cincuenta y siete calabazas más cada año, que al precio actual alcanzarían para comprar vaca y media".

"Veo que lo tienes todo bien calculado", dijo Nasrudín admirado. "¿Por qué, entonces, no construyes un canal para traer el agua al río?

"¡Eso no es bien simple!", dijo el granjero. "En el camino hay una colina que deberíamos atravesar. Si pusiera a mi burro y a mi chico a construir un canal en vez de enviarlos por el agua, les llevaría quinientos años si trabajasen dos horas al día. Sólo me quedan otros treinta años más de vida, meses más, meses menos, u otros 6 y 3/4 si dejo el tabaco. Así que me es más barato enviarles por el agua."

"Sí, pero, ¿es que serías tú el único responsable de construir un canal? Sois muchas familias en el pueblo."

"Claro que sí", dijo el granjero. "Hay cien familias en el pueblo. Si cada familia enviase cada día dos horas un burro y un chico, el canal estaría hecho en cinco años. Y si trabajasen diez horas al día, estaría acabado un año".

"Entonces, ¿por qué no se lo comentas a tus vecinos y les sugieres que todos juntos construyáis el canal?"

"Pues... - prendiendo otro cigarro - ... Mira, si yo tengo que hablar de cosas importantes con un vecino, tengo que invitarle a mi casa, ofrecerle té y azúcar, hablar con él del tiempo y de la nueva cosecha, luego de su familia, sus hijos, sus hijas, sus nietos. Después le tengo que dar de comer y después otro té con galletas y él tiene que preguntarme entonces sobre mi granja y sobre mi familia para finalmente llegar con tranquilidad al tema y tratarlo con cautela. Eso lleva un día entero. Como somos cien familias en el pueblo, tendría que hablar con noventa y nueve cabezas de familia. Estarás de acuerdo conmigo que yo no puedo estar noventa y nueve días seguidos discutiendo con los vecinos. Mi granja se vendría abajo. Lo máximo que podría hacer sería invitar a un vecino a mi casa por semana. Como un año tiene sólo cincuenta y dos semanas, eso significa que me llevaría casi dos años hablar con mis vecinos.

Conociendo a mis vecinos como les conozco, te aseguro que todos estarían de acuerdo con hacer llegar el agua al pueblo, porque todos ellos son buenos con los números. Y como les conozco, te aseguro, cada uno prometería participar si los otros participasen también. Entonces, después de dos años, tendría que volver a empezar otra vez desde el principio, invitándoles de nuevo a mi casa y diciéndoles que todos están dispuestos a participar".

"Vale", dijo el Hodja, "pero entonces en cuatro años estaríais preparados para comenzar el trabajo. ¡Y al año siguiente, el canal estaría construido!"

"Hay otro problema", dijo el granjero. "Estarás de acuerdo conmigo que una vez que el canal esté construido, cualquiera podrá servirse del agua, tanto si ha o no contribuido con su parte de trabajo correspondiente."

"Lo entiendo", dijo Nasrudín. "Incluso si quisierais, no podríais vigilar todo el canal."

"Pues no", dijo el granjero. "Cualquier avispado que se hubiera librado de trabajar, se beneficiaría de la misma manera que los demás y sin costo alguno".

"Tengo que admitir que tienes razón", dijo Nasrudín.

"Así que como a cada uno de nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escabullirnos. Un día el burro no tendrá fuerzas, otro día el chico de alguien tendrá tos, otro la mujer de alguien estará enferma, y el niño y el burro tendrán que ir a buscar al médico...

Como a nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escurrir el bulto. Y como cada uno de nosotros sabe que los demás no harán lo que deben, ninguno mandará a su burro o a su chico a trabajar. Así que la construcción del canal ni siquiera se empezará..."

"Tengo que reconocer que tus razones suenan muy convincentes", dijo Nasrudín que se quedó pensativo por un momento, pero de repente exclamó: "Conozco un pueblo al otro lado de la montaña que tenía el mismo problema que vosotros tenéis. Pero ellos tienen un canal desde hace ya veinte años."

"Efectivamente", dijo el granjero, "pero a ellos no se les dan bien los números... "

7. LA FARMACIA
Nasrudín estaba sin trabajo y preguntó a algunos amigos a qué profesión podía dedicarse. Ellos le dijeron: -Bueno, Nasrudín, tú eres muy capaz y sabes mucho sobre las propiedades medicinales de las hierbas. Podrías abrir una farmacia.

Se fue a casa, pensó en ello y dijo: - Sí, es una buena idea, creo que soy capaz de ser farmacéutico. Claro que Nasrudín estaba pasando por uno de esos momentos en los que deseaba ser muy prominente y muy importante: - No voy a abrir solamente un herbolario o una farmacia que se ocupe de hierbas, voy a abrir algo enorme y a producir un impacto significativo.

Compró una tienda, instaló las estanterías y vitrinas, y cuando llegó el momento de pintar el exterior colocó un andamio, lo cubrió con sábanas y trabajó detrás de él. No le dejó ver a nadie qué nombre le iba a poner a la farmacia, ni cómo estaba pintando el exterior.

Después de varios días, distribuyó folletos que decían: "La gran inauguración es mañana a las nueve". Todas las personas del pueblo y de los pueblos de los alrededores vinieron y se quedaron de pie esperando frente a la nueva tienda. A las nueve en punto salió Nasrudín, y con gesto teatral quitó la sábana que cubría la fachada de la tienda, y había allí un enorme cartel que decía:

"FARMACIA CÓSMICA Y GALÁCTICA DE NASRUDÍN", y debajo, con letras más pequeñas: "Armonizada con influencias planetarias".

Muchas personas quedaron muy impresionadas, y él hizo muy buenos negocios ese día. Por la tarde, el maestro de la escuela local fue y le dijo: - Francamente, Nasrudín, esas afirmaciones que usted hace son un poco dudosas. - No, no, - dijo Nasrudín -. Todas las afirmaciones que hago acerca de influencias planetarias son absolutamente ciertas: cuando el sol se levanta, abro la farmacia y cuando el sol se pone, la cierro.

Mira acá un interesante enlace sobre el SUFISMO

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sábado, 28 de abril de 2012

CUANDO EL DEDO SEÑALA LA LUNA, EL IMBÉCIL MIRA AL DEDO(*)

EL PODER JOVEN
EL EJEMPLO FRANCES

El mayo del 68 en París, con la ciudad convertida en un polvorín revolucionario marcó el punto más alto de un movimiento que se apoderó completamente de la década del 60 del pasado siglo XX en prácticamente todo el mundo: El Poder Joven. La juventud, ese inasible y sociológico momento de nuestras vidas, manipulada hasta el hartazgo por la maquinaria patriotera y nacionalista que llevó a la muerte a millones de personas, tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial simplemente se hastió. Algunos dirán que se hastió de la clásica promesa incumplida de la Modernidad, unos más dirán que se trata de la consabida tensión bipolar de la Guerra Fría y las manipulaciones comunistas-capitalistas de la época, otros dirán que se hastió del autoritarismo militar impuesto por De Gaulle desde 1958 en la llamada Quinta República y aquí, los más osados por cierto, podrían incluso ver la venganza final de los maquis, humillados y desmovilizados tras liberar ellos a Paris y ver a De Gaulle desfilando victorioso por los Campos Eliseos adjudicándose la victoria, otros verán la molestia contra el anquilosado modelo educacional universitario, o contra la Guerra de Argelia que Francia había perdido hacía pocos años “concediendo” la independencia al glorioso pueblo africano tras un reguero de sangre joven, o la Guerra de Vietnam o el Imperialismo mismo, o todas las anteriores; lo significativo es que la GENTE JOVEN se hastió y junto con ello cobró protagonismo, se convirtió en verbo conjugado en primera persona, se miró en el rostro de los otros jóvenes, estableció alianzas etarias, de género y también de clase al unir sus demandas (aunque brevemente) con la poderosa clase obrera francesa, se tomó las universidades y luego las calles y se hizo cada vez más fuerte y el reguero de pólvora comenzado con las tomas de las universidades de Paris,(conocida célebremente como La Sorbona), y la de Nanterre, se expandió a las calles de París y otras ciudades, se movió sin control por el barrio latino y por el teatro Odeón. Los jóvenes tapizaron las paredes con sus asertivos mensajes y pusieron en jaque al gobierno del poderoso De Gaulle, pero su objetivo no era la toma del poder. La movilización, que fue creciendo exponencialmente hasta convertirse en un icono de la juventud contestataria del siglo XX, fue la expresión del hastío de toda una generación, pero no fue suficiente para cambiar el mundo, aunque algunos adelantos se lograron.

De Gaulle dimitió al año siguiente, se obtuvieron algunas mejoras, sobre todo en el plano de la protección social y pese a que la iconografía de mayo del 68 remite a los clásicos de la izquierda de aquellos días (Revolución Cubana, el Che, la China de Mao, la Unión Soviética); la estela de su perfume, sobre todo en el ámbito de sus textos, es la de un movimiento libertario ajeno a la izquierda tradicional, rupturista con la vieja doctrina respecto del poder, doctrina verticalista centrada en el peso irrestricto del “partido” respecto de la masa”. La juventud del 68 incorpora o rescata la toma de decisiones en la institución de la “Asamblea”, órgano característico de una izquierda que promueve un tipo de democracia participativa en oposición a la representativa que se sustenta, comienza y, en la mayoría de los casos, termina en el voto.

NUESTRA ALEGRE JUVENTUD
Primero comenzó como un rumor lejano, como una voz que pugnaba por no perderse en medio del ruido de una ciudad impersonal y poco dialogante. Luego las voces comenzaron a cobrar formas más claras y precisas, el rumor se convirtió en sonido, en voces, en gritos, en cánticos, en algarabía y rabia yuxtapuestas, en gente, en personas, en ciudadanos que despertaban tras un largo sueño de olvido y soma televisivo.

El primer perfume de nuestro hastío juvenil vino de la llamada Revolución Pingüina, un movimiento de estudiantes secundarios organizados en torno a una Coordinadora Estudiantil llamada “Asamblea Nacional de Estudiantes Secundarios” que agrupó a más de 100 colegios y a más de 400.000 estudiantes en su momento más álgido con la llamada a Paro Nacional en mayo del año 2006. Cómo no recordar la prestancia y soltura con la que los jóvenes dirigentes enfrentaban a los medios de comunicación. No había preguntas difíciles, no había torpeza en las respuestas, había la dosis justa de pasión y exposición de argumentos. Al principio toda la clase política se rió de ellos por sus peregrinas peticiones (Fin de la Ley Orgánica Constitucional de Educación LOCE, fin de la Municipalización de la Educación, Prueba de Selección Universitaria gratuita, Pase Escolar gratuito, entre otras), pero a medida que el movimiento se radicalizó y se hizo cada vez más fuerte cundió la preocupación. Lo primero fue desprestigiar, apelar al desgaste del movimiento prolongando los fallidos diálogos, luego vino la represión lisa y llana y finalmente la llamada a terreno de los partidos políticos (varios de los dirigentes juveniles militaban en la coalición de gobierno). Tras unos intensos meses de movilizaciones, todo se fue apagando como el eco de un carnaval que se va y se va hasta perderse de vista entre los edificios. Luego vino lo de siempre… promesas incumplidas, reformas que cambian todo para que todo siga igual, consejos asesores fantasmas, documentales, fotografías, el recuerdo, la primera gran manifestación ciudadana contra el Poder tras la dictadura.

La segunda y gran manifestación está aún lejos de acabar y el tiempo, lejos de desgastar al pujante movimiento, le ha dado una legitimidad que se asienta no sólo en la congruencia de su organización,  originalidad de sus “puestas en escena” y masividad de sus convocatorias, si no también en la favorable acogida que sus propuestas han despertado de manera transversal en la ciudadanía.

El grito de estos jóvenes rebeldes del siglo XXI es un grito ¡¡a qué negarlo!!, contra la clase política, contra el modelo económico impuesto por la dictadura, contra la educación de mercado,contra los bancos que cobran impuestos usureros, contra el empresariado que lucra sin pudor con la educación, contra la corrupción de la “Concertación-Derecha unidas jamás serán vencidas”, contra la venta de nuestros recursos naturales a las transnacionales, contra el binominal, contra el tripolio de las farmacias, contra el bipolio de los medios de comunicación, contra la enorme brecha en la distribución de la riqueza, contra la indignidad de los sueldos de los no privilegiados que resultamos ser la amplia mayoría de este país, contra la participación que se traduce tan sólo en un voto, en fin… Demasiados contras, pero faltan muchos y muchos más y este breve texto no terminaría jamás de escribirse.

Los estudiantes han dado en el centro de una molestia generalizada porque en nuestro país los altos índices macroeconómicos sólo reflejan el crecimiento de unos pocos y el endeudamiento de por vida de la amplia mayoría de nosotros. El mundo exterior sólo tiende a ver las altas cifras económicas, la supuesta estabilidad del modelo, la conformidad de la ciudadanía, pero nosotros, los ciudadanos de a pie, los que debemos comprar todo a crédito y nos endeudamos a 3, 6, 12 meses o pagamos a duras penas una casa a 20 años y un día y a veces más, sabemos que las cosas no son como nos las pintan. En nuestro país la educación es un Bien de Consumo, lo dijo con todas sus letras el presidente, y en tanto bien de consumo son las leyes del Mercado sus reguladoras, las leyes de mercado que benefician a los mismos de siempre. Hace pocas semanas, tras un largo período de reconfiguración de fuerzas comenzó nuevamente  el movimiento, lentamente primero y cuando los viejos, anquilosados en el poder, ya celebraban el desgaste final y la baja convocatoria de las primeras manifestaciones surgió de nuevo esa marea incontenible, 80 mil, tal vez más, que sólo son la clara expresión de una ciudadanía que ha comenzado a pensar por sí misma. Jóvenes, frescos, rebosantes, gritando sus consignas. Habrá que ver lo que nos depara este trozo de año que nos va quedando antes del fin de los calendarios. Acá sobre Santiago la primera y tardía lluvia del otoño ha dejado sus huellas, la humedad hoy, al comienzo de la mañana era abrumadora, el cielo más limpio que nunca invitaba a apreciar en profundidad las cosas luego de semanas de aquella capa de hollín y mal aire, un hollín que se ha impregnado en nuestra mirada por cerca de 40 años, pero que ya empieza a desprenderse.
(*) Proverbio chino

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martes, 24 de abril de 2012

AUTORRETRATO, por Nicanor Parra

Ya es vox populi. Nicanor Parra ha sido distinguido con el Premio Cervantes, probablemente uno de los premios más importantes para la literatura en habla castellana. Los entendidos en la materia recordarán que Jorge Edwards ya había sido galardonado con este premio hace un tiempo atrás y también Gonzalo Rojas con su encendida y erótica poesía y el bizarrismo que nos habita a todos, en mayor o menor medida, ya estará averiguando el monto de tan insigne premio. Yo lo acabo de hacer: 125.000 euros, algo así como $80.296.991,44. Una cifra que no deja de ser, algo así como el 15% de mi escuela ideal, de una, sin matices... Que insana envidia me corroe. Les dejo para revertir esa oscura energía que me habita y que de seguro me traerá mal karma como diría el viejo Muktiar, este poema, absolutamente atingente a este blog, titulado Autorretrato y 3 videos, uno con el mismo poema, otro que parece una declaración de principios de la antipoesía y el tercero una musicalización de un bello poema que retrata una época oscura. No está el poema que a mi humano juicio es el más bello de todos y por el que el poeta de 97 años merece todo el reconocimento y todos los premios: El Hombre Imaginario. Será para otra vez

AUTORRETRATO (NICANOR PARRA)
Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.
En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!
Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales,
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.

AUTORRETRATO
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OTRO DE REGALO
EL POETA Y LA MUERTE
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OTRO MAS, Con música de CONGRESO y letra de Don Nica. En la versión original canta Ramón Aguilera, uno de los grandes íconos de la música popular de nuestro país.
DIAS ATRAS UN ARBOL ME PREGUNTÓ

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sábado, 24 de marzo de 2012

MAROA

CLAVE: PROFESOR DE MÚSICA
La cinta está ambientada en un barrio popular de Caracas, Venezuela, con todo lo que implica vivir en un barrio popular de cualquier ciudad latinoamericana. La música a todo volumen en las calles, colorido, grupos humanos estacionados en cada esquina, balas perdidas en medio de la noche, pandillas, violencia, drogas, grupos religiosos, más drogas, policías corruptos, prostitución, alcohólicos, gente común que intenta sobrevivir en medio del caos, muros rayados, humedad, sabor y acento caribeño en cada esquina.

En este contexto es que se mueve, sobrevive y aprende una niña de 11 años, Maroa. Ella trabaja de “palo blanco” de su abuela, una falsa adivina que abusa de la buena fe de las personas del pueblo, vende estampitas religiosas con la misma convicción que vende revistas pornográficas, lo importante es el resultado final, el producto esencial para seguir sobreviviendo: recolectar algo de dinero que la abuela siempre encuentra insuficiente. La abuela representa, a falta de un padre y una madre conocidos, el único familiar, duro, distante, castigador… pero… ¿quien puede ser de otra manera en contextos tan complejos de sobrevivencia?.

Maroa se mueve en su barrio con solturas, conoce cada calle, cada nombre cada sombra. Uno de aquellos muchachos la invita a ganar algo de dinero de manera más osada y rápida. Ella, acostumbrada a la dureza de la vida, a trabajar duro para obtener una mínima ganancia no rechaza la invitación. Primero en un microbús realizan lo que en Chile llamamos un “carterazo”, un asalto fino a la billetera de un desprevenido viajero, luego cambian de giro y se dedican al robo de radios en autos estacionados. Allí tiene su primera cercanía con el sonido de un clarinete en manos de una potencial víctima. El sonido la sobrecoge, mueve en su interior misteriosos e intrincados mecanismos de relojería nunca antes activados. Algo sucede entre ella y esa música prodigiosa, algo poderoso, que pese a todo no impide que la muchacha le robe el radio del vehículo al apasionado artista. Esa música no la abandona, ahora la sigue a todas partes en el interior de una vieja casetera y de la misma forma que se va sumergiendo en el disfrute de aquellas armonías menos pélvicas que las acostumbradas, va participando en el mundo del robo y en medio de esa tensión la muerte de una víctima precipita los hechos. Ella es detenida, su amigo huye, ella es casi violada por un policía corrupto, luego enviada a un Centro de Reclusión Juvenil y la paradoja, la magia, el destino, el milagro o la sincronía la hacen reencontrarse con aquel que tocaba clarinete, devenido ahora en profesor de música de la orquesta juvenil del lugar. El buen oído de Maroa despierta en interés del profesor y el buen ojo del profesor descubre en la rebelde e indisciplinada muchacha un talento artístico sin igual.
Maroa integra la orquesta juvenil, entre medio vive las tensiones de la vida en encierro, la presión del policía que casi la viola, que busca desesperadamente a su amigo para aplacar en él su sed de poder, su propia tensión interna entre la costumbre de un mundo en el que estaba acostumbrada a vivir y la posibilidad de otro nuevo mundo, inusitado, prodigioso, lleno de variaciones, pero altamente disciplinado representado en su aprendizaje del clarinete y su multiplicidad de sonidos.
El resto es conocido. En esta guerra eterna entre nuestra capacidad creadora y nuestra capacidad destructora, al menos en este caso triunfa la creación, mediado todo por el profesor de música, pieza fundamental en este proceso de auto descubrimiento de la niña-mujer, profesor que de una u otra manera nos hace rememorar al querido profesor Arnaud de la cinta LOS CORISTAS y en menor medida a ese otro entrañable maestro de música de la cinta MR. HOLLAND’S OPUS presentados hace un tiempo en CINE-PEDAGOGÍA.

FICHA TÉCNICA DE LA CINTA
DIRECCIÓN: Solveig Hoogesteijn
AÑO: 2005
PAÍS: Venezuela y España
DURACIÓN: 102 minutos
GUIÓN: Solveig Hoogesteijn, Fernando Castets y Claudia Nazoa
PRODUCCIÓN: Gerardo Herrero y Solveig Hoogesteijn
FOTOGRAFÍA: Alfredo Mayo
MÚSICA: Nascuy Linares
MONTAJE: Carmen Frías
VESTUARIO: Rosa Muñoz
INTERPRETES: Tristan Ulloa (como Joaquín), Yorlis Domínguez (como Maroa), Elba Escobar (como Brígida), Luke Grande (como el policía Ezequiel), Enghel Alejo (como Carlos)

EL ARTE COMO TERAPIA DE VIDA

Hace un tiempo a algunas de nuestras fascinantes autoridades se le ocurrió idear la forma legal de disminuir las clases de historia y las de arte y potenciar con ello las de matemáticas y lenguaje, y no es que tenga nada en contra de las matemáticas y del lenguaje. En realidad una buena parte de mi vida profesional en escuelas he sido profesor de lenguaje y comunicación, pero también he sido profesor de historia y me apasiona tanto como la lectura y creo en el arte como una prodigiosa energía capaz de transformar la vida de las personas. Si la literatura es considerada una expresión artística debo decir que fue precisamente la lectura la que salvó mis días oscuros de una niñez en medio de un barrio bravo-bravo, precisamente en medio del ruido de balas que cortaban la noche en piezas irreconocibles de un rompecabezas marginal y peligroso. Con la lectura yo vivía y dormía. Guardaba mis libros bajo uno de los dos viejos colchones que me servían de precaria cama y leía días enteros y en la noche hasta muy tarde y cuando la luz se cortaba en el barrio (cosa extremadamente ocurrente en esos días) encendía una vela y continuaba, hambriento de palabras, sumergido en historias irrepetibles, viajando en el espacio y en el tiempo, más allá de cualquier real posibilidad.
Suerte para las nuevas generaciones, la “genial??” idea de la autoridad de turno no llegó a concretarse, pero devela, de manera más que evidente, la mirada oficial respecto de la comprensión histórica y del arte y su diversidad de expresiones, lo que también me recuerda a ese video que he subido al blog respecto de la Escuelas y del incesante afán de quienes elaboran las políticas educativas por matarnos nuestra creatividad. El video se llama precisamente “Las escuelas matan la creatividad”, es interesante analizarlo y mayor aún es disfrutar la particular forma de plantear sus ideas del expositor Ken Robinson, que ha venido un par o más de veces a Chile a presentar algunas ponencias.

El arte puede transformar efectivamente si no nuestra vida, nuestra comprensión respecto de las cosas, nuestra mirada. Recuerdo ahora a uno de aquellos tantos jóvenes con los que a diario establezco esos entrañables diálogos creadores en CRC San Bernardo (la cárcel de menores más grande de Chile). El muchacho, conocido como “El Gitano”, aún no cumple 18 años, lleva poco más de un año privado de libertad y aún le quedan un par de años de condena. El sería otro joven más que engrosa las estadísticas de muchachos presos por atentar contra la propiedad privada y hasta podría pasar sin pena ni gloria por el recuerdo en la memoria colectiva de los que ahí trabajamos, pero él tiene algo especial. Cada vez que te saluda te sonríe, te devuelve las palabras con un gesto genuino de agradecimiento, te presta atención, dialoga contigo, se ve mucho más sereno y seguro que la amplia mayoría de sus compañeros. No dudo que ha tenido que ser violento para no ser pasado a llevar en un contexto tan complejo como una cárcel para menores de edad, pero su mirada brilla cuando habla. Pareciera estar cubierto de una energía protectora que lo cuida en medio de la observable tensión de los días y de la invisible violencia de las noches.
Un día empezó a hacerse más conocido, una profesora le regaló una guitarra. El muchacho descubrió que tenía un talento natural para las notas musicales; en un par de meses comenzó a tocar algunas canciones, luego aprendió a sacar sonidos armónicos de una flauta y un día llegó un profesor de violín que comenzó a hacer un trabajo personalizado con el muchacho. Ahora había encontrado a su amada más profunda. Tocaba y tocaba y aún sigue tocando. Ha salido del Centro junto a algún encargado (a) para tocar en algún encuentro formal. Ha participado en las actividades internas de CRC San Bernardo, toca cada día mejor, un profesor le está enseñando a tocar un órgano eléctrico. Es un animal que devora música, ríe, saluda con el mismo brillo de siempre en la mirada, un profesor le consiguió una beca para estudiar, está saliendo a un preuniversitario los días sábados, su vida se estremece, su campo de posibilidades se expande, su perspectiva visual se complejiza, las ideas fluyen cada vez más armoniosas, ha descubierto una certeza y camina con la convicción de que las cosas pueden ser distintas una vez que se abran las puertas de la cárcel y él salga, espero, para nunca más volver.

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sábado, 28 de enero de 2012

POR FIN VUELVO TRAS UNA LARGA AUSENCIA

En fin, las excusas agravan la falta, así es que señalo mi retorno tras un largo período de trabajo (que aún perdura aunque con menor intensidad). En estos días se despiertan muchas ideas, grandes desafíos, buenas posibilidades para el desarrollo escritural que ya parecía dormido. Comienzo con un texto a modo de Declaración de Principios para este período 2012 según el calendario judeo cristiano occidental, pasadita la primera mitad del año para nuestras culturas ancestrales. Les dejo también algunas canciones que representan, en gran medida, el espíritu de esta breve declaración de principios.

UN PAIS QUE NO NOS PERTENECE
Crecí y me hice hombre en un barrio marginal, un campamento de calles de tierra en verano y barro inclemente en invierno. Cada día era un nuevo desafío para las leyes de la historia, sobrevivir, hacerse respetar, caminar por tu barrio, sumar los pesos para “parar la olla”, leer y leer bajo la luz inquieta de una inagotable vela mientras afuera la pandilla de turno imponía su ley ¡a balazo limpio carajo!. El problema no era el barrio, sin embargo. El problema estaba afuera, en ese mundo exterior que a veces lograba vislumbrar desde el microbús rumbo a un colegio que no me enseñó nada que no hubiese leído previamente en los libros.

Vivía en la periferia de una gran ciudad llena de contrastes. Todo me parecía ajeno, los enormes letreros de neón con rostros nórdicos que no reconocía en la mirada cotidiana de mis vecinos, los mensajes de la televisión que hablaban hasta el cansancio de un país pujante, con índices macroeconómicos propios de un país desarrollado, la rancia moralidad de los jerarcas de la dictadura que veían en la libertad tan sólo una llama flameante frente al palacio que habían bombardeado sin escrúpulo alguno,

Yo vivía en otro país también llamado Chile por defecto. En sus calles, los humanoides, auquénidos metamorfoseados intentábamos establecer un puente precario con el recuerdo de otro Chile, un país solidario, colectivo, en que una vida digna era una posibilidad posible, cuyas calles (o pasajes) adornábamos para celebrar una navidad con todos los vecinos, en cuyas plazas los jóvenes organizados organizábamos Colonias Urbanas en el rigor del verano para hacer un poco más llevadera, con juegos, galletas y leche, la vida de nuestros hermanos y vecinos pequeños, y levantábamos Bibliotecas Populares, y Compañías de Teatro Callejero, y Centros Juveniles, y Comités de Derechos Humanos, y Peñas, y Actos Culturales y organizaciones solidarias como el Comprando Juntos, y etc., y etc…. Y los muros eran las páginas de nuestra precaria aunque movida historia.

Afuera, en el Chile que no nos pertenecía nos esperaba un nuevo dios todopoderoso llamado Propiedad Privada. Todo ya no era de Todos. Las cosas comenzaron a tener dueño, los cercos reemplazaron a las grandes explanadas dónde antes jugábamos o corríamos sin control y los vecinos comenzaron a dudar y desconfiar de los otros. Todo en uno. Al viejo campamento lo reacondicionaron con casetas sanitarias en que la cocina y el baño eran hermanos en una mínima construcción sólida, que pese a todo era más digna que el pozo séptico. Las calles de tierra y acequias fueron reemplazadas por una fina capa de asfalto y la luz eléctrica llegó a todas las casas. Ahora vivía en una “VILLA” aunque las cosas seguían siendo más o menos las mismas. Los “viejos” que aún conservaban sus trabajos se levantaban de madrugada, antes que la aurora, para tomar el microbús repleto rumbo al nororiente, donde se construía y se construía y se construía. Poco a poco entendí que esos índices macroeconómicos eran reales, pero también supe que sólo beneficiaban el desarrollo de unos pocos, los mismos de siempre. El sueldo de mi padre fue siempre el sueldo de un obrero trabajando todo el día para obtener a fin de mes algo más que el mínimo. Las distancias eran enormes. El viaje de ida sumado al viaje de vuelta sumaba al menos 4 horas. Las 8 horas de recreación por la que pelearon nuestros abuelos se convirtieron en parte de un interminable viaje en micro. Para qué decir las 8 horas de sueño, las 8 de trabajo… Y así, en medio de jornadas y jornadas de trabajo y viajes de ida y viajes de vuelta se iba la vida y los rostros se marchitaban y el cansancio y el hastío se instalaban donde antes reinaba la determinación y la fortaleza interior.

Cuando me hablan de Chile en el marco del clásico chovinismo que a veces nos embarga, yo no puedo dejar de pensar en mi historia. En la historia de mi familia, los vivos y los que permanecen en el recuerdo. En la historia de mis vecinos, mis amigos, los jóvenes con los que trabajo día a día en CRC San Bernardo. Veo claramente la brecha, veo claramente dos países que no terminan de fundirse en uno sólo, veo la permanente exclusión, el peso de la economía, “las injusticias de siglos” como diría Violeta, la falsedad de los discursos y constato con gravedad y rabia acumulada que Chile es un país que no nos pertenece, nunca nos ha pertenecido, aunque tal vez hace un tiempo y por tan poco tiempo... Del mismo modo veo ese mundo de posibilidades… Un país abierto a sus diversidades culturales, un país multicultural, con reconocimiento absoluto de sus pueblos originarios, con recursos naturales protegidos y al servicio de todos los chilenos y no de unas pocas transnacionales, un país de cultura viva en que los medios de comunicación sean un interesante aporte al desarrollo de ideas, un país que garantice el derecho a la salud, el derecho a la educación, el derecho a sueldos dignos para todos sus habitantes, un país sin miedo, sin pobreza, sin extrema riqueza, con organizaciones sociales y comunitarias que reemplacen la estructura política de siempre, un país con una repartición equitativa de las riquezas en el que nunca más la fortuna de 10 familias supere al ingreso per cápita del resto de los chilenos, un país sin fronteras que devuelva el Huáscar a Perú y el mar a Bolivia, un país que respete y proteja a sus ancianos hasta el día de su muerte, un país con universidades que descubran y propongan y desarrollen ideas universales, un país en el que se cante y se baile en sus calles, que cierre las cárceles por innecesarias, que abra escuelas y hospitales y bibliotecas en cada barrio, que cuide a todos sus hijos sin diferenciar el color de su piel, sus apellidos o lo abultado de su bolsillo.

Ese país me interesa ayudar a construir y ese país quiero dejar como legado a mis hijos

YO CANTO LA DIFERENCIA
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UN POCO DE MI VIDA
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jueves, 8 de septiembre de 2011

TESTAMENTO, Por Ariel Dorfman

Les dejo otro texto que da cuenta de nuestro Chile pasado. Ese país que algunos han querido olvidar, dejar en el pasado, borrar de la historia, pero que de tanto en tanto, cada septiembre de todos estos años, asoma porfiadamente, para recordarnos que antes de la larga oscuridad (de la que habla este breve poema) que precedió a la amnesia colectiva de la cual el vigor y la claridad estudiantil nos están despertando lentamente, hubo un Chile distinto, un Chile en el que los obreros iban a su trabajo leyendo un clásico de la literatura universal, un Chile en el que faltaba mucho por hacer, pero había tiempo, ganas y esperanza en el porvenir, un Chile en el que las leyes laborales protegían al trabajador y los sindicatos convertían a la clase obrera en la tercera más organizada de Latinoamérica, un Chile en el que cada ciudadano era libre de expresarse como mejor prefiriera y el concepto de cultura era un verbo que se conjugaba a diario.
El texto pertenece a Ariel Dorfman, otro de los escritores nacionales que han brillado más afuera que al interior de nuestra angosta geografía

TESTAMENTO
Cuando te digan
que no estoy preso,
no les creas.
Tendrán que reconocerlo
algún día.

Cuando te digan
que me soltaron,
no les creas.
Tendrán que reconocer
que es mentira algún día.
Cuando te digan
que traicioné al Partido,
no les creas.
Tendrán que reconocer
que fui leal algún día.
Cuando te digan
que estoy en Francia,
no les creas.
No les creas cuando te muestren
mi carné falso,
no les creas.
No les creas cuando te muestren
la foto de mi cuerpo,
no les creas.
No les creas cuando te digan
que la luna es la luna,
si te dicen que la luna es luna,
que esta es mi voz en una
grabadora,
que esta es mi firma en un papel,
si dicen que un árbol es un árbol,
no les creas,
no les creas
nada de lo que digan
nada de lo que te juren
nada de lo que te muestren,
no les creas.
Y cuando finalmente
llegue ese día
cuando te pidan que pases
a reconocer el cadáver
y ahí me veas
y una voz te diga
“Lo matamos
se nos escapó en la tortura
está muerto”,
cuando te digan
que estoy
enteramente absolutamente
definitivamente
muerto,
no les creas,
no les creas,
no les creas,
no les creas.

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martes, 6 de septiembre de 2011

LA CLASE PERDEDORA

Este es un interesante texto publicado en el diario El País de España a principios de abril de 2009 pero que guarda, pese a la distancia y al tiempo transcurrido una innegable similitud con nuestro propio proceso de discusión respecto de la EDUCACIÓN QUE QUEREMOS y la educación que hemos recibido de acuerdo a nuestra condición social. El texto pertenece a José Luis Barbería y entre los elementos centrales a destacar está, por ejemplo el rol del sistema educativo en su conjunto como un agente reproductor, promotor y perpetuador de las desigualdades sociales. En otras palabras, es el sistema educativo el que, según tu procedencia social y el colegio que te tocó en concordancia con eso, te educa para seguir siendo quien eres en la cadena económica. Si tuviste la suerte de haber nacido en una familia acomodada, basta que estudies en los colegios que el sistema educativo ha organizado para ti para que continúes progresando y acumulando capital. Si, por el contrario, naciste pobre, extrema pobreza, clase media emergente o cualquiera de los eufemismos afines para señalar a quienes no gozamos de más privilegios que el de estar vivos, el colegio que te toque o le toque a tus hijos te garantizará que seguirás siendo el mismo de siempre, cero movilidad, cero posibilidad de “surgir” a través de la educación, “ser alguien en la vida”, “llegar más lejos que tus padres”, como nos inculcaban en la niñez.

Si mientras lees esta breve introducción y vives en Chile te revuelves incómodo en tu asiento pensando en tus hijos o en los hijos que aún no has tenido y en que tu realidad socioeconómica está cruzada por la palabra DEUDA o como dice nuestro pueblo: “calilla” y que según la lógica de la comprensión lectora tus hijos heredarán ese mundo de los sueños inconclusos, de las cosas compradas a 24 cuotas, de los intereses onerosos, de los atrasos en el pago y de los intereses más abusivos aún, de un sistema económico que te agobia, que te comprime, que hace que tu sueldo de fin de mes resulte un mal chiste, no tienes de que preocuparte… El texto es de hace dos años y está reflexionado tras mirar la realidad del sistema educativo español, al otro lado del gran atlántico… Cualquier semejanza con la realidad… ¿Será mera coincidencia?... He aquí el texto.

LA CLASE PERDEDORA
JOSÉ LUIS BARBERÍA

Imaginemos el sistema educativo como una larga de carrera de obstáculos. Lo primero que salta a la vista es el alto grado de abandonos prematuros y de participantes descalificados por no haber cubierto la distancia mínima en el plazo establecido. Lo segundo que llama la atención es la extracción social de los que se quedan por el camino, ya en los primeros tramos, y cargan con los sambenitos estigmatizadores del "fracasado escolar" y de "repetidor". Quítese de la cabeza la convicción de que la escuela es, por excelencia, el espacio natural de la igualdad de oportunidades que consagra la Constitución. Hágase a la idea de que, pese a los buenos propósitos, el éxito académico no depende exclusivamente del esfuerzo y de la capacidad personal de su hijo.

¿Cómo se explica, si no, que los perdedores pertenezcan de forma tan abrumadoramente mayoritaria a las familias de rentas más bajas? Por muchos casos de hermanos con rendimientos académicos dispares que se den, el análisis del problema establece que no estamos ante cuestiones personales. No es cierto que los alumnos partan de la línea de salida en condiciones idénticas y con competencias similares. Las diferencias están ya presentes en el kilómetro cero porque a la hora de matricularles por primera vez ya hay niños a los que se les ha inculcado el amor por la lectura y el conocimiento y otros a los que no. Por lo mismo, hay padres que acompañarán los estudios de sus hijos y velarán para que adquieran la mejor formación y otros que se inhibirán de esa tarea.

España partía hace sólo tres décadas de una situación muy alejada de los países desarrollados, también educativamente hablando, pero ha conseguido en ese tiempo ampliar la escolarización obligatoria hasta los 16 años, con uno de los sistemas educativos más equitativos de la OCDE, según el Informe Pisa -que evalúa el nivel de conocimientos de los jóvenes de 15 años de 55 países del mundo. El informe dice que si se eliminan los condicionantes socioeconómicos y culturales de los alumnos, las escuelas españolas públicas, privadas y concertadas dan unos resultados muy similares entre sí. Sin embargo, ese contexto sigue pesando enormemente. Los hijos de los trabajadores no cualificados tienen 4,5 veces menos de probabilidades de acceder al ámbito universitario que los vástagos de los profesionales de alto nivel. Sólo un tercio de los de familias obreras o de asalariados del campo cursará el Bachillerato y de ellos únicamente la mitad llegará a la universidad. Si usted no tiene estudios, le conviene saber que su chico cuenta con 20 veces más de posibilidades de incurrir en el fracaso escolar que el hijo de padres universitarios; exactamente, el 40% contra el 2%, según el estudio recientemente publicado por el profesor de Sociología de la Universidad de La Laguna, José Saturnino Martínez.

El sistema educativo es una maquinaria de reproducción de las desigualdades socioeconómicas, aunque en el caso de los alumnos particularmente brillantes y trabajadores deje márgenes de maniobra para "la movilidad de clase" y haya acompañado la irrupción de las mujeres, cuyo rendimiento es muy superior.

Gracias a las becas, siguen dándose ejemplos de alumnos de familias de rentas muy bajas que acaban una y hasta dos carreras universitarias. Pero no dejan de ser una notable excepción en un modelo en el que el capital cultural y económico condiciona fuertemente el rendimiento escolar y el estatus social. Es lo que las estadísticas llevan voceando tercamente sin que ese debate llegue a prender en la opinión pública. Y eso, que, como han puesto de relieve los economistas Jorge Calero y Josep-Oriol Escardíbul, la educación determina cada vez más la posición laboral y las trayectorias vitales de las personas.

"La extensión de la escolarización y la evidencia de que, por lo general, los hijos superan el nivel de conocimiento de sus padres contribuye a ocultar que las desigualdades relativas se mantienen más bien constantes para los chicos, aunque hayan disminuido entre las mujeres", opina José Saturnino Martínez.

Pero las estadísticas hablan de un problema colectivo que, además de socavar la equidad y la justicia, compromete el futuro del país arrojando al mercado de trabajo a masas de jóvenes poco cualificados para afrontar la "sociedad del conocimiento". Ahora vemos en las colas del paro a esos chicos que, sobre todo en el Sur y el Levante español, abandonaron prematuramente sus estudios tras el reclamo de un buen salario en la construcción o la hostelería.

Sólo el 68% de los jóvenes españoles cursa los estudios secundarios post obligatorios del bachillerato y los Ciclos Formativos de Grado Medio, frente al 81% medio del conjunto de la OCDE. Ese dato nos sitúa a la cola de Europa, únicamente por encima de Portugal y Malta, en un momento en el que la UE aspira a que el 85% de los jóvenes menores de 22 años hayan "completado" los estudios de Enseñanza Secundaria Superior en 2010. A ese "cuello de botella" en el sistema hay que sumar una tasa de fracaso escolar del 30,8%, el doble de la media de la UE-27. "El sistema reproduce la estructura social de España. Las familias de rentas altas envían a sus hijos a las escuelas privadas, en su mayoría, regidas por la Iglesia católica, mientras que las familias de rentas medias y bajas los envían a escuelas públicas, donde se concentran los hijos de los inmigrantes. Esta polarización por clase social caracteriza el sistema escolar en España", afirma Viçenc Navarro, economista y politólogo.

De hecho, las diferencias de rendimiento escolar registradas en el Informe PISA se explican básicamente por el nivel social, tanto de los padres como de los centros. Los investigadores han llegado a la conclusión de que la variabilidad observada entre centros educativos en las pruebas de lectura está asociada en un 50% a las características del estudiante, muy particularmente, al estatus socioeconómico de su familia y también al sexo, la edad y la condición o no de inmigrante. Las características del centro influirían en los resultados en un 16%, mientras que la naturaleza competitiva o cooperativa de los métodos didácticos, los medios materiales y el tipo de gestión no superarían el 6%. Descubrir que los elementos determinantes del rendimiento escolar son, en gran medida, ajenos al sistema ha sido una gran sorpresa para muchos teóricos que fían todas las soluciones a las reformas políticas o al incremento de la financiación.

No es un secreto que los alumnos de los colegios privados (independientes y concertados) obtienen, por lo general, mejores promedios que los de las escuelas públicas, aunque tampoco es evidente que esos resultados reflejen mejoras educativas. "Los centros privados pueden conseguir un mejor clima escolar por la vía de concentrar alumnos de características parecidas, pero el rendimiento académico de los adolescentes de los centros públicos sería, incluso, superior si se descontaran los factores socioeconómicos", sostienen Calero y Escardíbul. Así, la supuesta "calidad" educativa de esos centros no sería otra cosa que la "calidad" cultural y económica de los padres que llevan a sus hijos a esos colegios.

La mayoría de los expertos opina que el nivel cultural de los padres pesa más que sus recursos económicos. Queda fuera de toda duda que el sistema muestra una enorme resistencia a ser modificado. "La segregación urbana produce segregación escolar porque los centros privados están ubicados generalmente en áreas de población de nivel socioeconómico elevado y, por lo tanto, tienen mayores probabilidades de matricular a usuarios de ese nivel", indica Escardíbul. Las familias con más recursos seleccionan con mayor cuidado el centro escolar de sus hijos. Jorge Calero y otros estudiosos ponen el acento en lo que denominan el "efecto suelo", según el cual, el temor a perder posición social y la preocupación por la formación aumentan a medida en que se asciende de clase. Por lo mismo, y a la inversa, las familias de rentas más pobres tendrían menos inquietudes de esa naturaleza por la imposibilidad misma de descender en la escala social. Según esta teoría, la actitud de los padres ante la educación estaría, pues, condicionada por el análisis coste-beneficio. Las familias de menores rentas tienen mucho más en cuenta los ingresos que se dejan de percibir por aplazar la entrada en el mercado de trabajo.

¿Es exagerado afirmar que en la medida de sus recursos, las familias "compran" el nivel social, económico y de formación de los compañeros de colegio y potenciales amigos de sus hijos? Los centros privados tienden a seleccionar a sus alumnos-usuarios y a blindarse contra los estudiantes problemáticos. De alguna manera, la particularidad de su oferta descansa, precisamente, en su capacidad de seleccionar a sus estudiantes. Y eso que en el plano académico y de la disciplina no se puede homogeneizar bajo la misma mirada prejuiciosa a todos los hijos de la inmigración. "Me gustaría tener más inmigrantes en mi clase, pero siempre que sean chinos", apunta, con un punto de humor, una profesora de un centro público de Madrid.

Aunque, según algunos teóricos, la financiación pública adicional a los centros privados apenas mejora los resultados educativos, no se puede negar que, desde el punto de vista de los intereses particulares, optar por la enseñanza privada en España es una buena inversión. Puede, incluso, decirse que es tan buen negocio privado como mal negocio para el conjunto de la sociedad. La huida de la escuela pública que las clases medias iniciaron a mediados de los noventa no se ha detenido. El número de estudiantes de las universidades privadas pasó de 58.875 a 132.794 durante los años 1995- 2003, periodo en el que la enseñanza pública superior descendió de 1.449.967 a 1.349.248 alumnos. Contra lo que se supone, la incorporación de los hijos de inmigrantes sin formación no repercute negativamente en el rendimiento escolar medio si son menos del 10% de la clase.

"Ningún otro país europeo presenta porcentajes tan altos de población en la enseñanza privada, que genera un gasto superior por alumno. En España, la escuela es clasista en lugar de ser una institución multiclasista donde cristalice el concepto de ciudadanía", critica Vincenç Navarro. Los estudios de la OCDE ponen de manifiesto el elevado peso proporcional del gasto privado español en educación, -0,5% del PIB en 2002, el más elevado de la UE a 15 -, en un país que invierte en enseñanza -4,3% del PIB en 2002- un punto menos de su PIB que los socios europeos.

En el extremo opuesto, los hijos de familias que responden a los indicativos de una madre inmigrante de cuello azul (trabajadora no cualificada) con menos de 100 libros en casa, aparecen potencialmente abocados al fracaso.

Remover las desigualdades sociales requiere que la educación sea lo más independiente posible de las condiciones socioeconómicas de los alumnos. "Habría que invertir justamente la situación actual para que la igualdad formal de oportunidades se convierta en igualdad real de oportunidades. Hay que impedir que las desigualdades de origen colonicen el sistema", subraya Jorge Calero. Según Escardíbul, la proclamada igualdad de oportunidades se resiente también porque la reserva de plazas limita la posibilidad de que los alumnos de incorporación tardía, inmigrantes, por lo general, entren en un centro concertado. La capacidad de recabar recursos económicos de las familias y de seleccionar a los alumnos de Bachillerato en función de sus notas constituye, a su juicio, otro obstáculo adicional.

"Aunque las becas y los programas de educación compensatoria cumplen una función notable, el sistema sigue siendo bastante selectivo en el acceso a los centros concertados y actúa insuficientemente en las aulas para corregir las desigualdades sociales. Las Administraciones deberían tener en cuenta que ubicar las escuelas en tal o cual zona contribuye a reducir o a incrementar la segregación", indica. El incremento de las becas y la inversión, la evaluación pública de los resultados de cada centro y la promoción del consumo familiar de bienes culturales son otras de sus propuestas.

Pero el obstáculo mayor que lastra el objetivo de la igualdad de oportunidades es el bajo nivel educativo de los padres. Aunque España es el cuarto país del mundo con mayor diferencia de nivel educativo entre la generación de los padres y la de los hijos, este despegue no le ha liberado todavía del peso inerte del pasado. El grado de formación de los padres que en 2004 tenían hijos de 17 o 18 años era el más bajo de la UE, excepción hecha de Portugal.

Los déficit académicos de los alumnos son, en buena medida, fruto de las carencias culturales de la propia sociedad. Tenemos la paradoja de que el fracaso y la repetición de curso son moneda corriente, incluso en comunidades como La Rioja o Castilla y León que, por sí mismas, podrían disputar a Finlandia y a Corea del Sur los primeros puestos de la excelencia en el Informe PISA. La tardía expansión de nuestro sistema académico hace que los escolares paguen hoy el retraso acumulado a lo largo de décadas.

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